Cómo lavar a un gato

Los gatos no necesitan ser lavados con tanta frecuencia como los perros, ya que básicamente se encargan de su propia higiene y se lamen con regularidad. Pero hay situaciones en las que las mascotas no pueden eliminar la suciedad por sí mismas. Además, la ayuda adicional de los dueños puede ser necesaria para las mascotas que sufren de sobrepeso o que tienen una discapacidad.

Ideas en 5 minutos descubrió cómo hacer que el proceso de lavar a un gato no solo sea efectivo sino también agradable.

Lo que necesitarás

  • tijeras y máquina para cortar garras

  • removedor de pelo

  • tapete de goma

  • toalla

  • champú para gatos (usar champú regular para personas es una muy mala idea)

  • una toalla grande

  • secador de pelo

  • un dulce o premio de comida

Preparación

1. Planifica lavar a tu gato cuando esté de mejor humor. Puedes intentar cansar a tu mascota con juegos justo antes del procedimiento.

2. Si es posible, corta las garras de tu gato antes de lavarlo. Si sabes que cortar las garras estresa a tu mascota, hazlo con un día de anticipación. Es importante cortar las garras con cuidado, sin cortar el vaso sanguíneo con las terminaciones nerviosas (las cuales puedes ver a través de las uñas. Si no estás seguro, puedes intentar hacerlo con cuidado, o puedes saltarte este paso, pero ten cuidado durante el lavado y no dejes que el gato te arañe).

3. Para evitar que los pelos obstruyan las tuberías y vuelen por todo el baño, cepilla a tu gato. Este es un paso muy importante si tu mascota tiene pelaje largo.

4. Coloca un tapete de goma en la bañera. También puedes utilizar una toalla o un paño. Esto es necesario para evitar que el gato se resbale y se estrese.

Cómo lavar a un gato

1. Antes de comenzar el procedimiento, establece la temperatura adecuada del agua, porque será difícil hacerlo con una mascota nerviosa en tus manos. El agua tiene que estar tibia, no caliente.

2. Coloca al gato en la bañera. Moja su pelaje con el cabezal de la ducha. La presión del agua no deberá ser demasiado fuerte. Pasa del cuello a la cola sin lavar la cabeza. Elogia a tu gato y anímalo. Dile palabras agradables para ayudarlo a lidiar con el estrés.

3. Una vez que el pelo esté mojado, puedes comenzar a usar el champú. Masajeando todas las partes del cuerpo excepto la cabeza, extiende el producto por todo el cuerpo. No olvides el pecho y el vientre.

4. Es hora de quitar la espuma. Retira el champú con el cabezal de la ducha y asegúrate de que el agua espumosa no le entre en los oídos, los ojos o la nariz. Verifica si se ha quitado todo el champú porque podría irritar la piel de no hacerlo.

5. Limpia con cuidado la cara y la cabeza con una toalla húmeda.

6. Retira el exceso de agua con una toalla y envuélvelo en una toalla grande y seca. Si al gato no le molesta el ruido, puedes usar un secador de pelo con una temperatura baja. Asegúrate de que el pelaje no se enrede. Si es necesario, puedes utilizar un peine para evitarlo.

7. Después del procedimiento, tu gato merece todos los elogios que puedas darle. Dile que lo hizo muy bien y dale su golosina favorita. La mascota debe saber que bañarse no da miedo, sino que es algo realmente agradable.

Con qué frecuencia necesitas bañar a tu gato

Los gatos domésticos deberían bañarse cada 4 a 6 semanas. A pesar de que pueden lavarse solos, todavía puede haber algo de polvo y suciedad en su pelaje que ingrese a la casa a través de las ventanas o en la ropa y los zapatos del dueño.

Por supuesto, debes asegurarte de que tu mascota tenga una actitud positiva hacia el baño. De lo contrario, estará estresada todo el tiempo y perderá la confianza en ti.

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