Ideas En 5 Minutos
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Cómo presentar perros y gatos entre sí

Muchos de nosotros compartimos nuestros hogares con varios tipos de amigos peludos. Al igual que los humanos, la coexistencia de diferentes especies, como perros y gatos, puede causar conflictos de vez en cuando. Sin embargo, cuando se proporcionan el ambiente y el entrenamiento adecuados, como el entrenamiento de obediencia, y si se los presenta con cuidado entre sí, los gatos y los perros pueden llevarse bien, vivir en armonía e incluso convertirse en mejores amigos para siempre.

Por eso, en Ideas en 5 minutos hemos recopilado consejos útiles para mostrarte cómo presentar a tus nuevos gatos y perros con cuidado.

1. Planifica con anticipación y prepara el entorno

Cuando traigas un nuevo gato o un nuevo perro a tu hogar, solo asegúrate de que la mascota ya residente se sienta segura y cuente con todos los recursos propios, incluidos alimentos, agua, juguetes, áreas para dormir, etc. Los recursos no deben ser compartidos. Al decidir dónde se alojará cada una de tus mascotas, comienza a colocar nuevos artículos en la casa gradualmente. De esta manera, la mascota existente tendrá tiempo para adaptarse a los cambios antes de que llegue el nuevo gato o perro.

El proceso de introducción será menos estresante si el perro o el gato que llevas a tu casa ha estado en compañía de otras personas o ha vivido con otras especies antes. Cuando tengas dudas sobre cómo reaccionará tu perro ante un nuevo residente, considera otros puntos para una presentación sin problemas, como el tipo o la raza del perro. Por ejemplo, los terriers y los galgos se crían para perseguir o cazar a otros animales.

2. Comienza por separar y dividir sus espacios

Asegúrate de que la mascota residente y la recién llegada no hagan ningún contacto: mantén al gato en un área y al perro en otra usando un corredor, una escalera, una puerta para mascotas o una puerta para bebés. Aunque es un proceso gradual, hay que mantenerlos separados hasta que acepten la presencia del otro. Luego, déjalos 1 o 2 días para que se acostumbren a su entorno.

3. Haz que la mascota residente se sienta cómoda

Mantén la vida de la mascota residente actual tan normal como antes. Esto significa asegurarse de brindarle atención, apoyo, tiempo de juego, interacciones como masajes, abrazos, caminatas adicionales, etc. para que se sienta amada y no excluida.

4. Mezcla aromas

Introducir los olores del perro al gato, y viceversa, es útil antes de cualquier tipo de presentación cara a cara. Mezcla los olores para que se familiaricen entre sí. Para ello, puedes colocar la manta sobre la que duerme el perro por la manta sobre la que duerme el gato, por ejemplo, lo que les ayudará a acostumbrarse a los olores del otro. Haz esto durante al menos una semana.

5. Controla a ambos

Supervisa a ambas mascotas asegurándote de que no haya momentos incontrolables. Puede suceder que una de las mascotas se irrite; cuando este sea el caso, mantén la calma. Ten en cuenta que este proceso puede llevar días, semanas o incluso meses. Continúa con la presentación cuando estén relajados.

6. Permíteles investigar las áreas del otro

Tan pronto como ambas mascotas estén tranquilas, es una buena idea permitirles investigar las áreas de la otra. Ya que les has designado áreas separadas, permíteles explorar los lugares más allá de sus zonas.

7. Organiza el contacto visual a través de una puerta para bebés

Si tus mascotas se ven tranquilas, puede ser el momento de permitir que se vean, pero inicialmente asegúrate de que sean sesiones cortas. Al hacerlo, permite que ambas mascotas estén libres. Usando una puerta para bebés o una puerta para mascotas parcialmente cubierta, organiza una presentación visual manteniendo la distancia entre ellas. Observa si las mascotas se ven tranquilas, comprometidas positivamente y si están disfrutando el momento. Repite estas sesiones durante algunos días o semanas.

8. Haz que suceda el contacto real

Hasta ahora, las mascotas han sido distantes y recompensadas por estar tranquilas una con otra. Ahora, manteniendo el control, puedes permitir que se acerquen a la puerta. Por si acaso, mantén al perro atado y también asegúrate de que el gato no salte la puerta. En esta etapa, ninguno de ellos puede tocarse, pero pueden olfatearse entre sí. Empieza a observar. Si ambos parecen tranquilos, las barreras pueden quitarse por un tiempo.

Eventualmente, aumentando gradualmente el tiempo de cada sesión, permite que tu gato y tu perro estén en la misma habitación. En esta etapa final, sigue siendo una buena idea mantener al perro atado, por si acaso. Asegúrate de que cada vez que presentes a tus mascotas, estén cada vez más cerca una de la otra.

9. Convivencia

Si han aprendido a tolerarse, ya es hora de que vivan juntos. Independientemente de todo, asegúrate de que tu perro no pueda acceder a la comida del gato. Proporciona a tus mascotas adiestramiento, juguetes, atención, etc. para su crecimiento mental y físico.

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