Ideas En 5 Minutos
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Cómo sobreviven al invierno los distintos seres vivos

Cada animal se adapta al frío a su manera. Y estos mecanismos demuestran lo inventiva e inescrutable que es la naturaleza.

En Ideas en 5 minutos, queremos contarte más sobre cómo sobreviven al invierno los osos, las ranas y muchos otros animales. Y en el bono aprenderás cómo puedes ayudar a nuestros hermanos menores durante la temporada de frío.

Osos negros

Los osos negros pasan el invierno en madrigueras y la mayor parte del tiempo durmiendo. Disminuyen su ritmo cardíaco y ralentizan su respiración. Los osos machos y las hembras preparan sus madrigueras de formas diferentes. Las hembras forran sus guaridas con hojas, hierbas o helechos, mientras que los machos no utilizan ningún material que tengan al alcance.

Si los seres humanos tuvieran la misma capacidad, podríamos quedarnos dormidos durante 4 meses y despertarnos con solo una pequeña cantidad de masa muscular perdida. Los osos tienen esta capacidad debido al procesamiento de la urea. Hace que el hígado produzca aminoácidos y resintetice los músculos esqueléticos. Además de la supervivencia, el sueño de este oso favorece la curación: incluso las heridas graves sufridas antes de la hibernación se curan por completo en 1 o 2 meses.

Tortugas

Estos animales son ectotermos, lo que significa que su temperatura corporal se ajusta a la temperatura de su entorno. Unas horas después de estar sumergidos, su nivel de oxígeno en sangre desciende hasta casi cero y su temperatura corporal es de unos 3,9 °C. Los humanos sobreviven de 3 a 4 minutos en este estado, mientras que algunas especies de tortugas viven así de 3 a 4 meses.

Las tortugas obtienen el oxígeno del agua por áreas respiratorias auxiliares, cuando esta recorre las áreas vasculares del cuerpo, entrando en los vasos sanguíneos. Si el oxígeno se agota, las tortugas pueden pasar a la respiración anaeróbica, que es una forma de metabolismo que no requiere oxígeno. Pero es peligroso porque puede provocar la acumulación de ácido láctico y dañar los tejidos. Para evitar los daños, los caparazones de las tortugas segregan sustancias que pueden neutralizar la acumulación de ácido láctico. Cuando llega la primavera, estos anfibios se exponen al sol, lo que aumenta su ritmo metabólico y libera su cuerpo de productos ácidos.

Búho nival

El búho nival puede soportar temperaturas de hasta −50 °C. Todo ello gracias a una densa capa de plumas que mantiene la temperatura corporal entre 38 y 40 °C. La evolución también ha dado al búho nival la capacidad de oír a los mamíferos más pequeños bajo una gruesa capa de nieve.

Focas y ballenas antárticas

Si el agua está inmóvil, tiene una conductividad térmica unas 25 veces superior a la del aire. Y con el movimiento del agua y las corrientes de convección, esta cifra aumenta a 50-100. Esto significa que se pierde calor mucho más rápido en el agua que en el aire.

La temperatura de la piel de las ballenas y focas es casi la misma que la del agua. Todo ello gracias a las propiedades aislantes de la grasa subcutánea y al complejo sistema circulatorio. Estos animales pueden vivir en el agua más fría sin sufrir hipotermia.

Zorros árticos

Es comprensible que el cálido pelaje de estos animales los mantenga calientes cuando hace frío, pero ¿qué pasa con sus patas? No tienen un pelaje grueso. La naturaleza ha resuelto este problema mediante el intercambio de calor vascular a contracorriente y las grasas poliinsaturadas. El primero impide que el frío circule por el cuerpo y el segundo evita que las patas se congelen.

El zorro ártico tiene muy cerca las arterias y las venas que transportan la sangre hacia y desde las patas. De este modo, la sangre no tiene tiempo de enfriarse mientras circula por el cuerpo del animal. Sus patas también contienen grasas que se asemejan a la margarina. Las grasas poliinsaturadas que contiene la margarina no se endurecen ni dejan de ser funcionales a bajas temperaturas. Las membranas únicas de las almohadillas también ayudan a evitar daños en los tejidos.

Perritos de la pradera de cola negra

Estos simpáticos animales son capaces de elegir por sí mismos cuándo hibernar, a diferencia de sus semejantes, los perritos de la pradera de cola blanca. Los científicos han descubierto que los genes de los perritos de la pradera de cola negra activan su capacidad de hibernación solo cuando las condiciones meteorológicas son realmente malas o cuando estos roedores no tienen ningún alimento. Si hay comida, están bien, incluso con temperaturas muy bajas.

Ranas

Las diferentes especies de ranas utilizan la hibernación como una estrategia para hacer frente a los extremos ambientales. La hibernación protege a la rana del clima invernal y de los depredadores. El metabolismo del animal se ralentiza drásticamente. Puede “dormir” durante el invierno, utilizando las reservas de energía de su cuerpo. Cuando llega el calor, el animal sale de la hibernación.

Cuando una rana está hibernando, es como si se convirtiera en un cubito de hielo. En su cuerpo se forman cristales de hielo, pero la alta concentración de glucosa en sus órganos vitales impide que el animal se congele por completo. Una rana parcialmente congelada dejará de respirar y su corazón dejará de latir. Pero cuando las temperaturas del agua y del aire superan el punto de congelación, las partes congeladas de la rana se descongelan y sus órganos vuelven a funcionar.

Bono: cómo proteger a las mascotas y a los animales que viven al aire libre en las duras condiciones del invierno

  • Cubre las patas de tu perro con vaselina antes de salir al frío. Lávalas al volver a casa.
  • Retira el hielo, la sal y la suciedad acumulada en las patas y en el pelo de tu perro inmediatamente después del paseo.
  • Comprueba si tu mascota ha sufrido congelaciones. Inspecciona las patas y las orejas con especial atención.
  • Antes de arrancar el motor del coche, golpea el capó, ya que los gatos callejeros pueden esconderse bajo el mismo en busca de calor.
  • Estate atento a los signos de hipotermia de tu mascota. Un pulso débil, pupilas dilatadas, disminución del ritmo cardíaco, escalofríos intensos, palidez o coloración azul de las mucosas son motivos para ponerse en contacto con el veterinario inmediatamente.
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