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Cómo elegir una silla para escritorio

No es fácil orientarse en la amplia gama de sillas para escritorio. Incluso si tu elección es una silla ergonómica, hay muchos detalles a los que vale la pena prestar atención, como la posibilidad de ajustar la profundidad del asiento, la altura de los reposabrazos, el tipo de ruedas y mucho más.

Ideas en 5 minutos te trae una breve guía que te explicará a qué prestar atención en primer lugar al comprar una silla de oficina.

Características importantes

  • Siéntate en la silla: debe haber al menos 3 cm entre tu cuerpo y el borde del asiento a ambos lados.

  • Párate frente a la silla: el borde del asiento debe estar al nivel de tus rodillas. Siéntate de nuevo y comprueba si es posible ajustar la altura del asiento desde esta posición, ya sea bajándolo o subiéndolo.

  • Luego, verifica si la inclinación del asiento se puede ajustar de modo que la pelvis esté por encima del nivel de las rodillas. Esto es importante para garantizar un soporte adecuado para la parte inferior de la columna. Si la silla no tiene tal función, ayudarán los cojines de asiento ortopédicos.

  • Averigua si es posible ajustar la altura del respaldo de modo que el borde superior quede justo por encima de los hombros. De lo contrario, elige una silla cuyo respaldo sea más alto.

  • Presta atención a la posibilidad de cambiar el ángulo del respaldo para que puedas trabajar cómodamente inclinado hacia atrás.

  • Será mejor si es posible ajustar la altura del asiento de modo que los pies estén apoyados en el suelo.

  • El soporte lumbar es importante para que cuando estés sentado durante mucho tiempo, pueda proporcionar apoyo adicional a la parte inferior de la columna mientras mantiene su posición natural. Si el respaldo de la silla no tiene tal función, ayudará una almohadilla ortopédica puesta en la silla.

  • Es más cómodo trabajar en una silla giratoria para poder llegar fácilmente a diferentes partes de la mesa.

Consejo: una buena silla está equipada no solo con un elevador de gas para subir y bajar el asiento, sino con varios mecanismos que se adaptan lo máximo posible al peso, la altura y las proporciones corporales de la persona sentada. Si no tienes un presupuesto limitado, considera sillas que brinden apoyo lumbar inmediato, que se ajusten al ancho y largo de los brazos, que ajusten el ancho y alto del respaldo, el ángulo del asiento y el respaldo, y su resistencia (dependiendo del peso de la persona sentada).

Adicionalmente

  • Los apoyabrazos sostienen los brazos y los hombros sin crear una razón innecesaria para que la persona sentada se encorve y sobrecargue demasiado el área de los hombros. Es deseable poder ajustar la altura y el ancho de los reposabrazos.

  • Un respaldo de malla puede ser una buena alternativa a la habitual, sobre todo en verano.

  • Las ruedas pueden ser diseñadas para suelos duros o blandos. En el primer caso, tienen aditamentos blandos o están hechos de un material que no permite dañar el piso, y en el segundo caso, los aditamentos son de plástico, que es más adecuado para alfombras. Si la silla tiene ruedas de plástico, puedes proteger el parqué o el piso laminado colocando una pequeña alfombra debajo de la silla.

  • La mayoría de los asientos están diseñados para una persona cuyo peso no supere los 110 kg. Para personas más grandes, se fabrican modelos especiales que pueden soportar un peso de hasta 350 kg debido a su diseño, formas y materiales más duraderos.

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