Ideas En 5 Minutos
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Qué es la huella de carbono del planeta y en qué consiste la nuestra

Todos los días realizamos muchas acciones: vamos a trabajar, calentamos nuestras casas cuando hace frío, encendemos los acondicionadores de aire en verano, cocinamos, comemos fruta, compramos otro par de tenis o jeans. Sorprendentemente, todas estas y muchas otras acciones contribuyen al cambio climático y dejan huella de carbono.

En Ideas en 5 minutos estudiamos qué es la huella de carbono y de qué está formada. Y también lo que cada uno de nosotros puede hacer en la vida cotidiana para reducir el impacto negativo sobre el clima y el medio ambiente.

Qué es la huella de carbono

Todo lo que nos rodea, desde el teléfono móvil y la computadora hasta la playera que usamos, tiene su propia huella de carbono. La cantidad de vuelos y viajes en automóvil que hacemos al año, la carne y los productos lácteos que consumimos también dejan una huella de carbono en el medio ambiente.

En términos simples, la huella de carbono es la cantidad total de emisiones de gases de efecto invernadero producidas para mantener nuestras actividades y estilos de vida durante el año, expresada como dióxido de carbono (CO2) equivalente.

El gas de efecto invernadero tiene la capacidad de atrapar el calor en la atmósfera terrestre. Los principales gases de efecto invernadero son el vapor de agua (Н2О), el metano (CH4), el dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso (N2O) y el ozono (O3). La buena concentración de estos gases en la atmósfera de un planeta es necesaria para mantener las temperaturas habitables. Sin ellos, la temperatura promedio de la superficie terrestre descendería hasta los −18 °C, y esto haría que nuestro planeta fuera inhabitable para la mayoría de las especies.

Sin embargo, cuando sube la concentración de estos gases, aumenta la temperatura global promedio. El mismo efecto ocurre dentro de los invernaderos, por lo que estos gases se denominan gases de efecto invernadero.

Este aumento de la temperatura conduce al calentamiento global, que tiene consecuencias desastrosas para el planeta. Así que cuanto menor sea nuestra huella de carbono, mejor para el planeta y el futuro. Entre las consecuencias del calentamiento global se encuentran:

❌ el derretimiento de los casquetes polares;

❌ la interrupción de los patrones de lluvia que conducen a inundaciones o sequías, lo que a su vez afecta el rendimiento de los cultivos y puede provocar pérdidas de los mismos;

❌ intensas tormentas y su frecuencia;

❌ amenaza para la supervivencia de especies causada por temperaturas altas;

❌ pérdida de biodiversidad.

Qué compone la huella de carbono

Casi todas las actividades del ser humano: sectores agrícolas, industria, transporte, actividad comercial y residencial, requieren energía en forma de combustible, electricidad, calor. La producción de este tipo de energía tiene como consecuencia la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Así, el valor de la huella de carbono se puede asociar a cualquier producto.

La distribución de la huella de carbono varía de un país a otro. Los países con manufactura e industria más avanzadas obviamente tienen mayores emisiones de carbono y gases de efecto invernadero. Las mayores fuentes de emisiones de carbono son los sectores de la economía, como la producción de energía, el transporte, la agricultura y la industria.

He aquí algunos ejemplos que harán más visibles las emisiones de gases de efecto invernadero en nuestra vida cotidiana:

  • Los jeans se hacen de algodón, para la producción de 1 kilogramo del cual se requiere casi 20 000 litros de agua. Solo durante la fabricación de jeans se emiten aproximadamente 20 kg de CO2.
  • La huella de carbono de una laptop puede ser de 350 kg de CO2 equivalente. Esta valor está compuesto por el CO2 que se emite durante la extracción de metales, la fabricación de vidrio y plástico, la entrega de productos terminados a las tiendas, así como la electricidad necesaria para hacer funcionar la computadora portátil.
  • Un viaje en automóvil equivale a 270 g de CO2 por kilómetro.

Cómo podemos reducir nuestra huella de carbono

Uso del transporte:

  • Es mejor no usar el automóvil solo para ir al trabajo o llevar a los niños a la escuela. Conviene caminar, ir en bicicleta o usar el transporte público.
  • Evitar viajar en avión siempre que sea posible. Por ejemplo, dándole preferencia a viajes en tren.
  • Tratar de evitar los viajes cortos en automóvil, ya que el consumo de combustible y las emisiones de CO2 son desproporcionadamente altos considerando el tiempo que tarda el motor en calentarse.

Comidas y bebidas:

  • Tratar de no tirar la comida.
  • Comer productos de temporada y de proximidad, cada kilómetro que recorren los alimentos desde el productor hasta el consumidor final aumenta la huella de carbono del producto.
  • Reducir el consumo de productos lácteos. El mantenimiento del ganado del que se obtienen la leche y los productos lácteos requiere muchos recursos, lo que crea una carga para el medio ambiente.
  • Reducir el consumo de la carne. En la producción de carne se utiliza mucha agua y se emiten gases de efecto invernadero a la atmósfera.
  • Reciclar los desechos orgánicos.

Ropa:

  • Evitar el uso de ropa de las marcas baratas. A menudo, esta ropa que cuesta poco dinero es de mala calidad o pasa de moda rápidamente, por lo que simplemente se tira, y cuando se descompone, se libera metano.
  • Comprar ropa vintage y ropa hecha con materiales reciclados.
  • No dudar en comprar ropa en tiendas de segunda mano. Esta es una forma de actualizar el guardarropa manteniendo baja su huella de carbono. Estas compras son beneficiosas tanto para el ahorro de dinero como para el medio ambiente.
  • Donar la ropa que no usamos.

Uso y ahorro de energía:

  • Desconectar el cargador del teléfono móvil cuando no esté en uso.
  • Apagar cualquier otro dispositivo eléctrico cuando no esté en uso. Los electrodomésticos, incluidas las computadoras, televisores, microondas, continúan consumiendo energía incluso cuando están apagados. Cada dispositivo en modo de espera por separado consume muy poca energía, pero si consideramos todos los aparatos, estos pueden representar hasta el 10 % del consumo de energía.
  • Utilizar lámparas de bajo consumo o LED.
  • Si vives en departamento o casa con calefacción autónoma, vale la pena reducir la potencia de calefacción. Esto ahorrará los costos por el consumo de energía de la familia y reducirá las emisiones de CO2.
  • Usar un sellador para tapar cualquier fuga de calor en el hogar.
  • Evitar el uso de acondicionadores de aire: son verdaderos consumidores de energía. Un ventilador puede ser una alternativa a un acondicionador de aire.
  • Descongelar los refrigeradores y congeladores viejos con regularidad.

Reciclaje:

  • Reciclar la mayor cantidad de residuos posible.
  • Dar preferencia a productos con un empaquetado mínimo.
  • Para ir de compras, es mejor elegir las bolsas shopper que se puedan reutilizar.

Uso del agua:

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