Ideas En 5 Minutos
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Qué productos no se deben congelar

El refrigerador se ha convertido en uno de nuestros principales ayudantes en la cocina. Precisamente él nos ayuda a mantener los alimentos frescos. Por supuesto, la comida se conserva por mucho más tiempo en el congelador. Pero es importante saber que no todos los productos soportan las mismas temperaturas de igual forma.

Con Ideas en 5 minutos conocerás qué productos no se recomienda congelar.

La congelación es el método más simple y cómodo para conservar los productos frescos. La gran mayoría de alimentos puede congelarse muy bien. A excepción de aquellos que tienen un alto contenido de agua, productos a base de crema y alimentos hervidos que contienen almidón. Por ejemplo, fideos o arroz cocido.

A continuación, revisaremos a detalle cómo se comportan ciertos productos a la hora de congelarse.

Huevos

Los huevos no deben congelarse. Ante un descenso brusco en la temperatura, la clara y la yema se expanden y, como consecuencia, la cáscara puede romperse.

Si necesitas congelar este producto, tendrás que hacer un esfuerzo adicional. Antes de colocar los huevos en el congelador, quítales la cáscara y pon la yema junto con la clara en una bolsa o recipiente.

Carne, pollo y pescado

Se considera que descongelar cualquier producto repercute en su calidad. El pescado puede volver a congelarse, siempre y cuando se haya descongelado en el refrigerador. En caso contrario, volver a congelar tal producto puede ser peligroso. Recuerda que después de hacer esto, el sabor y la textura del producto cambiarán un poco.

Volver a congelar la carne es seguro, pero puede cambiar su sabor. Cuando esta se descongela, pierde humedad. Por lo tanto, después de varias descongelaciones se secará. Intenta no congelar carne que anteriormente ya fue congelada.

Congelar el pollo puede perjudicar la calidad de la carne. Se puede volver a congelar, siempre y cuando anteriormente haya sido descongelado de la forma correcta: a una temperatura no mayor a 5 °C y durante no más de 24 horas.

Platillos fritos

Las papas a la francesa del supermercado se congelan perfectamente en el congelador, pero con la comida casera no siempre pasa lo mismo.

Si colocamos pollo frito en el congelador, nos arriesgamos a obtener un producto blando y húmedo.

Productos lácteos

La leche se puede congelar en caso de que se utilice para elaborar algún tipo de platillo. No se recomienda beberla después de haberla congelado, dado que pueden aparecer grumos y el sabor puede ser distinto.

La crema se puede congelar, pero cambiará su consistencia: se volverá grumosa y adquirirá la textura de requesón. Por lo tanto, no vale la pena esperar una textura suave y cremosa de una crema descongelada. Posteriormente se puede utilizar en repostería, pero no para hacer salsas.

Tampoco es buena idea congelar un yogur. Después de descongelarse corre el riesgo de volverse acuoso o adquirir una textura granulada. En cuanto al sabor, puede parecer agrio. Además, los provechosos cultivos bacterianos en su composición a veces mueren durante el proceso de congelación.

La textura del queso tras su congelación cambia. Después de ser congelados, algunos pueden volverse granulosos o desmenuzables. Los especialistas no recomiendan congelar el queso camembert, brie, ricota y requesón. Sin embargo, el queso cheddar y el parmesano deberían tolerar bien las bajas temperaturas.

Frutas y verduras

Al congelar productos crudos con una alta humedad (pepinos, sandías, naranjas), no se pueden volver a comer crudos y disfrutar de su sabor inicial. Después de descongelarse se ablandarán. La humedad que conservan estas frutas y verduras crujientes las convertirá en papilla.

Las coles, rábanos y pepinos se ablandarán después de descongelarse. También cambiarán de color, sabor y olor. Los calabacines pueden oxidarse, ablandarse y volverse acuosos. Si quieres conservar jitomates, entonces se sugiere hacer una salsa con ellos y congelarla. Pero no se recomienda congelarlos enteros.

Las papas crudas tampoco soportan una congelación. Se pueden ablandar, volverse acuosas e incluso adquirir una textura granulada. Si de verdad necesitas congelarlas, se deben hervir y solo después meterlas al congelador. De tal forma se pueden conservar hasta por 3 meses.

El aguacate tampoco tolera las bajas temperaturas. Al sacarlo del congelador se volverá viscoso, blando y perderá su atractiva apariencia.

No se aconseja congelar sandía y melón. Al descongelarse pierden su frescura, pero se pueden usar congelados para hacer licuados.

Hierbas

Las hierbas tampoco se deben guardar en el congelador. Por ejemplo, la lechuga y espinaca se vuelven blandas, pegajosas y también cambian de color al descongelarse.

Las hojas de las hierbas contienen mucha agua. Durante la congelación, esta se expande y rompe las paredes celulares que mantienen la estructura de las hojas. Como resultado, la hierba se humedece y debilita.

Los ramitos de hierbas frescas son una gran decoración para cualquier platillo. Pero después de congelarlos no estarán frescos y crujientes. Las hierbas descongeladas se pueden utilizar para elaborar salsas y pastas.

Guarnición

No se debería meter al congelador una pasta preparada. Al descongelarse, se humedecerá y pegará.

El arroz cocido tampoco soporta las bajas temperaturas. Después de congelarse, se volverá blando e insípido.

Postres

Los pasteles, tartas y galletas suelen congelarse y posteriormente comerse con mucho placer. Pero con el merengue es diferente. Este no soporta las bajas temperaturas. Después de meterlo al congelador, se volverá “gomoso”.

El flan tampoco se debe congelar. Esto puede hacer su textura acuosa y grumosa.

Las gelatinas tampoco se deben meter al congelador. La congelación daña los polímeros y coloides que las mantienen unidas. Cuando se descongele el producto, ya no será el mismo.

Mayonesa, mostaza y kétchup

Probablemente a nadie se le venga a la mente congelar un frasco de mayonesa. Pero hay muchos platillos a base de este producto, y ellos tampoco deben meterse al congelador. Después de descongelarse, cambiarán su consistencia. Por ejemplo, algunos alimentos pueden adquirir una textura esponjosa, volverse muy blandos o “gomosos”.

Además de mayonesa, los especialistas no recomiendan congelar kétchup ni mostaza. Cuando se descongelan, estos productos cambian su textura, ya que los ingredientes en su composición se separan y se obtiene algo raro.

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