Cómo se descifraron los jeroglíficos egipcios

Probablemente a todos, aunque fuera por un par de horas, nos gustaría convertirnos en un valiente arqueólogo que consigue descubrir el secreto de una civilización antigua. Nuestro artículo te ayudará a sentirte como uno por unos minutos.

Nosotros en Ideas en 5 minutos queremos contarte cómo realmente se descifró la escritura del Antiguo Egipto.

Qué son los jeroglíficos egipcios

Nombre de Alejando Magno escrito en jeroglífico, 332 a. C.

Los jeroglíficos egipcios son un sistema de escritura de la lengua egipcia que fue utilizada en el Antiguo Egipto. Surgió a partir de los sistemas protoliterarios de símbolos a principios de la Edad de Bronce.

El nombre “jeroglífico” en griego significa “inscripciones sagradas”. En Egipto también se desarrollaron otras escrituras: la hierática y demótico. Ambas pueden considerarse variedades de la escritura jeroglífica.

Los jeroglíficos se utilizaron en la época romana y hasta el siglo IV d. C. Sin embargo, cuando en el siglo V se cerraron los templos paganos, esta escritura se perdió. A pesar de los numerosos intentos, no se pudo descifrar hasta la década de 1820, cuando Jean-François Champollion se aproximó a descifrar la piedra Rosetta.

Existieron diferentes tipos de jeroglíficos, por ejemplo, cursivos. Estos se utilizaron en la literatura religiosa, aplicándolos en papiro y madera.

La escritura jeroglífica egipcia es el ancestro de la mayoría de las escrituras modernas, principalmente del latín, cirílicoárabe.

La piedra Rosetta es el Santo Grial de los egiptólogos

En 1799, cerca de la ciudad egipcia de Rosetta, se encontró una gran piedra gris. En ella estaban escritos tres textos idénticos, uno en griego y dos en lenguas egipcias: jeroglíficos y escritura demótica.

La llamaron la piedra de Rosetta. Cuando se tradujo el griego, se descubrió que la piedra de Rosetta contenía un decreto del consejo general de sacerdotes egipcios, emitido en el año 196 a. C.

En 1801, la piedra llegó al Museo Británico de Inglaterra, en donde fue estudiada por egiptólogos. Sin embargo, ellos no pudieron cotejar por completo las lenguas ni comprender la escritura egipcia minuciosamente. A pesar de que la lengua griega mostraba lo que significaban los jeroglíficos, fue imposible determinar el sonido de las palabras egipcias, ya que durante al menos 8 siglos nadie había hablado el idioma del Antiguo Egipto. Por ende, ya que los científicos no sabían cómo se pronunciaban las palabras egipcias, no lograron determinar la fonética de los jeroglíficos.

En 1822, el científico francés, Jean-François Champollion, realizó un importante avance al demostrar que los jeroglíficos egipcios no solo se utilizaban para denotar palabras, sino que se descomponían en componentes fonéticos.

La piedra que sirvió como llave para descifrar la antigua escritura egipcia aún permanece en el Museo Británico.

Cómo se descifraron los jeroglíficos

Antes de Champollion, en 1814, el científico inglés Thomas Young comenzó a estudiar el cartucho egipcio, una serie de jeroglíficos rodeados por una cuerda ovalada. Young tenía la sospecha de que en estos jeroglíficos estaba escrito algo importante, posiblemente el nombre del faraón Ptolomeo, quien había sido mencionado en un texto griego. Esta corazonada le permitió al científico comparar la fonética de los respectivos jeroglíficos, ya que el nombre del faraón se pronunciaba casi igual independientemente del idioma. El método funcionó y Thomas repitió esta estrategia con otros cartuchos. Sin embargo, el inglés detuvo sus intentos por descifrar los jeroglíficos. Él publicó los resultados de su trabajo en un artículo como anexo de la Enciclopedia Británica de 1819.

El ya conocido Jean-François Champollion retomó esta idea. La aplicó a los cartuchos y logró descifrar el significado de los demás jeroglíficos. Su conocimiento del idioma copto le ayudó con esto. Esta lengua se puede considerar un descendiente del idioma egipcio antiguo. El copto dejó de ser una lengua viva, pero continuó existiendo en la literatura de la iglesia copta. Jean-François la conocía desde que era adolescente. Gracias a sus amplios conocimientos, el francés comprendió que los antiguos escribas utilizaban el principio del acertijo. Es decir, descomponían palabras largas en componentes fonéticos y después utilizaban imágenes para representar esos componentes.

Por ejemplo:

  • nfr — bonito
  • mdw — lengua
  • ḫpr.j — Jepri (nombre)
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