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Cómo se forma la niebla

La niebla es una acumulación de pequeñas gotas de agua o de cristales de hielo suspendidos en el aire sobre la superficie de la tierra o cerca de ella. A menudo parece que se trata de nubes bajas en capas. En la formación de la niebla influyen tres factores: las masas de agua cercanas, la topografía de la zona y las condiciones meteorológicas.

En Ideas en 5 minutos te explicamos cómo se forma la niebla, qué tipos de niebla existen y si es peligrosa para el ser humano.

Cómo se forma la niebla

La niebla suele formarse cuando la humedad relativa es de alrededor del 100 %; en otras palabras, cuando el aire carga una gran cantidad de vapor de agua. Al mismo tiempo, la diferencia entre la temperatura del aire y el punto de rocío debe ser de menos de 2,5 °C.

El punto de rocío es la temperatura por debajo de la cual las gotas de agua comienzan a condensarse y a formar rocío o escarcha. Está determinada por la humedad relativa del aire. Cuanto mayor sea la humedad, mayor será el punto de rocío y su valor se acercará más a la temperatura real del aire. Si la humedad relativa es del 100 %, el punto de rocío coincide con la temperatura. En estas condiciones, el vapor de agua comienza a condensarse.

Durante la condensación, las moléculas de vapor de agua se combinan para formar pequeñas gotas de agua líquida que flotan en el aire. Son estas gotas las que hacen que la niebla sea visible. El polvo u otro tipo de contaminación atmosférica también contribuye, ya que el vapor de agua se condensa alrededor de las partículas sólidas microscópicas. Una excepción es la niebla marina, que aparece cerca de las masas de agua salada y está causada por la condensación del vapor de agua alrededor de los cristales de sal.

La niebla suele formarse por la mañana, ya que es el momento más fresco del día, cuando la temperatura del aire desciende hasta el punto de rocío y la humedad relativa se acerca al 100 %. Sin embargo, hay momentos en los que el punto de rocío se eleva hasta la temperatura del aire, pero la niebla matinal normal se forma cuando la atmósfera se enfría.

Qué tipos de niebla hay

La niebla puede formarse de varias maneras, dependiendo de cómo se haya producido el enfriamiento que ha provocado la condensación. Por ejemplo, la niebla puede ser:

  • Niebla por evaporación. Se forma sobre las masas de agua generalmente en la temporada de otoño, cuando la temperatura del agua disminuye más lentamente que la del aire. En consecuencia, cuando una masa de aire seco y frío se desplaza sobre una masa de agua, el aire cálido y húmedo de esta se eleva hacia la masa de aire frío que se encuentra sobre ella y crea niebla.
  • Niebla de advección. Se forma cuando el aire cálido y húmedo pasa sobre una superficie fría y se enfría. Aparece sobre todo en lugares donde el aire tropical cálido se encuentra con agua oceánica más fría. Este tipo de niebla es común en California. Es del tipo que se puede ver sobre el famoso puente de San Francisco.
  • Niebla de radiación. Se forma al atardecer, cuando el calor absorbido por la superficie terrestre durante el día se irradia al aire. Las gotas de agua se forman cuando el calor se transfiere del suelo al aire.
  • Niebla frontal. Se forma cuando las gotas de lluvia que caen del aire relativamente cálido sobre una superficie frontal se evaporan en el aire más frío que está cerca de la superficie del suelo. El resultado es que el aire se satura de humedad en exceso.
  • Niebla de valle. Se forma en los valles montañosos sobre todo durante la temporada de invierno, cuando las montañas impiden que el aire denso salga y se queda “atascado” en lo más profundo del valle.
  • Niebla helada. Se produce cuando las gotas de niebla líquida se congelan en las superficies sólidas. Por ejemplo, los picos de las montañas cubiertos de nubes suelen estar también cubiertos de niebla de hielo. Cuando se disipa, el suelo y los árboles se cubren con una capa de escarcha. Los paisajes blancos de niebla helada son comunes en lugares con climas fríos y húmedos, como los países escandinavos y la Antártida.

¿La niebla es peligrosa o no?

Dependiendo de la concentración de gotas, la visibilidad en la niebla puede variar desde ver una ligera neblina hasta ser casi nula. En este último caso, la niebla conlleva ciertos riesgos para los seres humanos en diversas situaciones.

  • En las carreteras, la niebla puede provocar colisiones de coches y otros accidentes. En condiciones de niebla, se aconseja a los conductores que reduzcan la velocidad, que estén más atentos y que no utilicen las luces altas. No ayudan, sino que dificultan la visión, ya que el vapor de agua dispersa la mayor parte de la luz hacia atrás. En lugar de las luces altas, es mejor utilizar los faros antiniebla.
  • En el mar, la baja visibilidad puede desorientar a los operadores de las embarcaciones. Al igual que a los conductores de automóviles, se les aconseja que reduzcan la velocidad y que enciendan todas las luces de navegación, que utilicen el radar y, si es posible, que se queden quietos hasta que mejore la visibilidad.
  • En el aire, la baja visibilidad debida a la niebla puede ser peligrosa, incluso para los pilotos más experimentados. La niebla densa dificulta mucho el vuelo, y los aeropuertos civiles pueden prohibir los despegues y aterrizajes hasta que las condiciones mejoren.
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