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En qué se diferencian los gatos escoceses de los británicos

Cuando se habla de gatos británicos y escoceses, inmediatamente nos imaginamos a felinos grises con grandes ojos dorados. Y también a gatitos con rayas y con las orejas dobladas hacia abajo. Pero no sabemos de inmediato cuál es cuál.

En Ideas en 5 minutos decidimos averiguar cómo distinguir uno del otro.

Gatos británicos

Es una de las razas de gatos más antiguas conocidas por el hombre y la más popular del Reino Unido. Su pelaje es una de las características más reconocibles y distintivas: es muy suave, grueso y sin subpelo. Por lo tanto, su textura es similar a la de la felpa. Aunque el azul sigue siendo el color más común, los gatos británicos pueden tener una amplia gama de colores: dorado, negro, blanco y gris, rayado, blanco ahumado.

Los gatos británicos tienen cabezas redondeadas y relativamente grandes, mejillas amplias y ojos grandes, los cuales pueden variar según el color del pelaje. Por ejemplo, los gatos azules suelen tener los ojos dorados y cobrizos. Los británicos maduran más lentamente que muchas otras razas de felinos: no alcanzan la plena madurez física hasta los 3 años.

Gatos escoceses

Los gatos escoceses son una raza con una mutación de un gen que afecta al cartílago de todo el cuerpo, lo que hace que sus orejas “se plieguen” contra la cabeza. La primera gata de orejas caídas fue Susie, la cual tenía las orejas dobladas. Fue encontrada en una granja escocesa en 1961. Sus dos gatitos también nacieron con esta característica, y uno de ellos fue adquirido por un tal William Ross, quien comenzó a criarlos. Debido a esto, todos los gatos de orejas caídas del mundo tienen un ancestro en común, la gata Susie.

Los gatos escoceses pueden ser tanto de pelo largo como de pelo corto. Pueden tener casi cualquier color de pelaje, pero, por regla general, tienden a ser de un tono ceniza. Su cuerpo es redondo, el cuello es muy corto y los ojos están muy separados, lo que les da una expresión muy bonita en su cara.

Los gatos escoceses son conocidos como scottish fold. Sin embargo, también existen gatos escoceses con orejas rectas, scottish straight.

Principales diferencias

  • Orejas: En los gatos escoceses, suelen estar dobladas contra la cabeza.
  • Tamaño: Los gatos británicos son más grandes.
  • Complexión: Los gatos escoceses son más esbeltos y elegantes.
  • Patas: Cortas y poderosas en un gato británico, delgadas y bien proporcionadas en uno escocés.
  • Cola: Los gatos británicos tienen la cola corta y curvada en la punta, mientras que los escoceses la tienen más larga y puntiaguda. Entre otros aspectos, se puede distinguir fácilmente un gato escocés de uno británico solo por su cola.
Imagen de portada Pixabay
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