Cómo usar y limpiar una sartén de hierro fundido

La principal ventaja del hierro fundido es que, una vez que está caliente, se mantiene caliente, lo que lo hace ideal para asar verduras y dorar filetes. Y aunque requieren más cuidados que los utensilios de cocina de acero inoxidable habituales, tampoco son demasiado difíciles de mantener. Parte del cuidado que necesita el hierro fundido es el curado. Ayudará a que sea antiadherente y lo protegerá del óxido. En el lado positivo, si lo usas y lo mantienes bien, es un utensilio de cocina que puede durar generaciones.

Ideas en 5 minutos te contará todo lo que necesitas saber sobre las sartenes de hierro fundido.

1. Eligiendo la sartén adecuada

Es difícil saber cómo debería ser realmente la sartén de hierro fundido perfecta. En general, la mayoría de las que están en el mercado funcionan bien. Dicho esto, es posible que quieras considerar las siguientes cosas al comprar una nueva.

  • Sartenes antiguas: debido a que el hierro fundido antiguo se produjo con una técnica diferente, tiende a tener un acabado liso satinado. La desventaja es que es más difícil de encontrar y es posible que debas invertir algo de tiempo para restaurarlo. Por otro lado, su contraparte moderna a menudo tiene una superficie más rugosa que nunca será tan antiadherente como una lisa (ver secciones 2 y 3). Cuando se cura bien, esto no debería ser un problema demasiado grande, pero si tienes una posibilidad de adquirir una antigua, es posible que quieras tomar este detalle en cuenta.
  • Precio: algunas de las mejores sartenes son las más baratas, según los expertos. Si estás pagando por una cara, es posible que quieras verificar qué es lo que la hace más cara. Muchas veces, el aumento de precio se debe a que tienen un acabado mucho más suave, similar al de las sartenes antiguas.
  • Precurada: algunas sartenes se venden ya precuradas. Tendrán una superficie negra de aspecto resbaladizo en comparación con el acabado opaco gris bala de las no curadas. Si bien eso puede ahorrarte algo de tiempo, incluso el mejor hierro fundido nuevo necesitará un curado inicial para evitar que los alimentos se peguen a él.
  • Peso: el hierro fundido es pesado de por sí, pero hay algunas sartenes que son más pesadas que otras. En general, las más livianas se calientan más rápido, mientras que las más pesadas tardarán más en alcanzar la misma temperatura, pero retendrán mejor el calor.

2. Curando una sartén nueva

Como se mencionó anteriormente, tu nueva sartén de hierro fundido puede y, de hecho, casi siempre vendrá con cierto grado de precurado. Aun así, probablemente tendrás que colocar algunas capas más encima para asegurarte de que el curado sea bueno y evitar que la comida se pegue.

A. Frota y lava la sartén

Vierte media taza de sal kosher en la sartén y frótala con una toalla de papel para limpiar el polvo y las impurezas. Luego lávala con agua caliente y detergente y sécala.

  • Consejo: incluso después de secarla con una toalla de papel, es posible que la sartén todavía esté húmeda, por lo que siempre es una buena idea poner la sartén al fuego de la estufa durante uno o dos minutos después de lavarla para que se seque correctamente.

B. Frótala con aceite

Frota la sartén por todas partes, por dentro y por fuera, incluido el asa, con una toalla de papel empapada en aceite de cocina. Ten cuidado de no dejar mucho aceite. Incluso una pequeña cantidad de exceso de aceite en la sartén puede acumularse durante el curado, formando pequeñas gotas endurecidas en la superficie de cocción o volverse pegajosas si no se usa durante unos días.

  • Consejo: el aceite vegetal, de canola y de maíz funcionan bien para este proceso.

C. Caliéntala en el horno y repite

Lleva la sartén a un horno precalentado a 230 ºC durante 30 minutos hasta que su superficie esté visiblemente más negra que cuando comenzaste. La sartén echará humo, eso es normal. Repite los pasos B y C de 3 a 4 veces hasta que la sartén esté casi completamente negra. Sácala del horno, colócala en la estufa para que se enfríe y estará lista.

Consejos:

  • Un horno calentará la sartén de manera más uniforme que la estufa, lo que producirá una mejor capa inicial de curado.
  • Dale la vuelta a la sartén y coloca una bandeja para hornear o un trozo de papel de aluminio debajo. Es solo un seguro contra cualquier exceso de aceite que pueda haber quedado y juntado.
  • Los utensilios de cocina de hierro fundido requieren un mantenimiento continuo para crear un gran curado que explicaremos en la siguiente sección. Dicho esto, la mejor manera de curar tu sartén después de esta primera vez es simplemente usarla.

3. Limpia tu sartén correctamente

Debido a que la calidad de los utensilios de cocina de hierro fundido depende de qué tan bien curados estén, es importante saber cómo limpiarlos para evitar quitar accidentalmente cualquier capa de curado. Si eso sucede, tendrás que volver a repetir los pasos de la sección 2.

⚠️ Debes limpiar tus utensilios de hierro fundido inmediatamente después de usarlos. Evita siempre los elementos abrasivos duros como las esponjas metálicas y agentes de limpieza invasivos.

A. Lava bien la sartén de hierro fundido

Lava tu sartén con agua tibia y detergente común. En este caso, es mejor utilizar una esponja que no raye. Solo si hay trozos quemados, usa el rascador que está en la parte posterior de las esponjas comunes.

  • Consejo: si la sartén aún está sucia después de usar el raspador, puedes verter sal en ella y ponerla a fuego alto. Luego, frota la suciedad carbonizada con toallas de papel. La sal actúa como abrasivo, pero es segura para el curado. Enjuaga y lava la sartén con agua tibia y detergente antes de continuar con el siguiente paso.

B. Seca bien

Seca bien la sartén con toallas inmediatamente después de lavarla. Una vez que hayas secado a mano la sartén lo mejor que puedas, colócala a fuego alto hasta que esté completamente seca.

  • Nota: este paso es de suma importancia porque el agua puede arruinar tu sartén incluso si está bien curada.

C. Engrasa la sartén ligeramente y caliéntala

Frota la sartén por todas partes, muy ligeramente, con aceite. Asegúrate de eliminar cualquier grasa visible. El hierro fundido debe verse como si no lo hubieras engrasado en absoluto. Vuelve a colocar la sartén sobre un quemador a fuego alto y déjala por un par de minutos hasta que la sartén se caliente por completo y humee ligeramente.

  • Consejo: la grasa de cocina no saturada, como el aceite de canola, vegetal o de maíz, funciona mejor para este paso.
Compartir este artículo