Cómo hacer un tratamiento facial con frío en casa

Según los dermatólogos, los tratamientos faciales con hielo pueden darle luminosidad a la piel al instante, calmar el acné, reducir la hinchazón alrededor de los ojos y también los signos de envejecimiento.

Ideas en 5 minutos te muestra cómo hacer un tratamiento facial con hielo en casa. Pero antes de probarlo, es mejor que consultes con tu dermatólogo si este tratamiento es una buena opción para ti.

Lo que necesitarás

Hay 4 fuentes de frío diferentes que puedes utilizar para conseguir un tratamiento facial de este tipo:

  1. Un par de “Cryo-sticks” (sigue las instrucciones del fabricante para saber cómo enfriarlos)
  2. Un par de rodillos de hielo (sigue las instrucciones del fabricante para saber cómo enfriarlos)
  3. Hielo
  4. Un par de cucharas metálicas (recién sacadas del congelador)

Además de una de las fuentes de frío mencionadas anteriormente, necesitarás:

Nota: La elección del suero o la mascarilla es muy importante en este caso, no solo porque el frío podría mejorar la absorción de la piel, sino porque las mascarillas y los sueros suelen hacer lo mismo.

Dado que introducir el retinol o cualquier cosa ácida en la piel podría causar irritación, debes evitar los tratamientos que contengan ácidos de frutas, retinoides o cualquier cosa de la familia AHA o BHA. Tampoco utilices mascarillas a base de arcilla. En su lugar, opta por mascarillas de lámina, mascarillas en crema y cualquier cosa que contenga ácido hialurónico o péptidos.

Paso 1: Quítate todo el maquillaje y enjuágate la cara

Para empezar, utiliza el desmaquillante para quitarte el maquillaje. A continuación, lávate la cara con un limpiador y agua tibia, y sécate la piel a golpecitos suaves con una toalla. También puedes hacer esta parte mientras te duchas con agua tibia para abrir bien los poros.

Paso 2: Aplica una mascarilla o un suero facial

Calienta el suero facial o la mascarilla en tus manos para activarlo. A continuación, aplícalo en tu rostro.

Paso 3: Prepara la fuente de frío

Deja que tu mascarilla o suero facial actúe. Mientras tanto, puedes preparar tu fuente de frío. Nosotros elegimos un par de cucharas. Dependiendo de si has elegido un suero facial o una mascarilla, tu preparación cambiará:

  • Si eliges una mascarilla de lámina: Enjuaga la fuente de frío en agua para evitar que se pegue. Pasa al siguiente punto, en el que la aplicarás justo encima de la mascarilla de lámina.

  • Si has elegido cualquier otra mascarilla o suero facial: Sumerge tu compresa (por ejemplo, la gasa de algodón) en agua y escúrrela. A continuación, envuelve la fuente de frío con la compresa. Pasa al siguiente punto para aplicarla en tu rostro.

Consejo: Tratar ambos lados de la cara simultáneamente es más rápido y garantiza que no te olvides nada, así que asegúrate de preparar dos fuentes de frío.

Paso 4: Aplica la fuente de frío

Cuando el suero facial o la mascarilla hayan actuado por completo, coge una fuente de frío en cada mano y aplícatela en la cara.

  • Primero, pasa la compresa en tu frente desde el centro hacia los costados.

  • A continuación, haz lo mismo, moviéndote desde la parte inferior de la cara hacia las mejillas y la línea de la mandíbula.

  • A continuación, pasa al centro de la cara. Asegúrate de dedicar suficiente tiempo a las ojeras.

  • Por último, no olvides tratar el cuello y el pecho.

⚠️ Este procedimiento no debería doler. Si lo hace, detente inmediatamente y habla con un profesional. Además, no debería durar más de 3 minutos en total. Hacerlo durante más tiempo podría irritar tu piel o provocar rojeces.

Paso 5: Aplica tu crema facial habitual

  • Si has utilizado algún tipo de mascarilla, empieza por retirarla y luego enjuaga tu rostro con agua tibia.

  • Si no, sáltate ese pasocalienta tu crema facial habitual entre las palmas de las manos y masajea la piel, siempre con movimientos ascendentes.

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