Cómo lavar e hidratar tu rostro

Cuidar la piel del rostro es mucho más complicado de lo que parece, por lo que Ideas en 5 minutos reunió consejos de expertos sobre este tema. No existe tal cosa como lavarse la cara de la manera correcta, pero hay muchas formas incorrectas de hacerlo. Eso se debe a que existen diferentes tipos de técnicas y productos que puedes utilizar. Tu elección debe depender tanto de tu tipo de piel como de tu estilo de vida. Es por eso que antes de adoptar una (nueva) rutina de cuidado de la piel, primero debes considerar lo siguiente:

Antes de lavar

1. Conoce tu piel

Aunque hay muchos tipos diferentes de piel, los dermatólogos los han reducido a 4 categorías generales que te serán útiles para elegir los productos adecuados.

  1. Normal: Como su nombre lo indica, se trata simplemente de una piel sana y bien equilibrada. Se utiliza como referencia para definir otros tipos de piel.
  2. Seca: Es cualquier piel que no tenga suficientes lípidos para retener la humedad. Esto sucede porque produce menos grasa que la piel normal y no puede generar un escudo protector contra las influencias externas. Hay varios grados de sequedad: seco, muy seco y extremadamente seco. A medida que la piel envejece, se vuelve aún más seca. Esto a menudo se conoce como “piel madura”.
  3. Grasa: Este tipo es el opuesto al anterior. Es la piel que produce más grasa de la necesaria. A menudo tiene poros visibles. Suele desarrollar acné, puntos blancos y puntos negros.
  4. Mixta: Es una mezcla de varios tipos de piel. Por lo general, en la zona T, es decir la frente, la barbilla y la nariz, la piel suele estar grasosa, con poros dilatados, y las mejillas, por otro lado, tienden a estar secas o a tener piel normal.

Algunas personas también se refieren a su piel como “piel sensible”. Aunque ese no es un diagnóstico médico en sí mismo, la piel sensible se caracteriza por reaccionar excesivamente a los químicos, los tintes y las fragancias, lo que a menudo apunta a una afección subyacente.

2. Elige el limpiador adecuado

Dependiendo del tipo de piel que tengas, necesitas diferentes tipos de limpiadores. El líquido espumoso (1) ayuda a eliminar la suciedad y el exceso de grasa de los poros, las cremas y lociones (2) eliminan las impurezas e hidratan la piel. Por improbable que parezca, el aceite (3) absorbe el exceso de grasa. El aceite de argán, por ejemplo, limpia e hidrata la piel sensible. El bálsamo fundente (4) es bueno para calmar las pieles maduras. Por último, el agua micelar (5) atrae los residuos y la grasa sin causar sequedad y funciona para la mayoría de los tipos de piel.

3. Qué hacer y qué no hacer

Ahora que has identificado tu tipo de piel y el tipo de productos que necesitas, aquí hay algunos pros y contras que pueden resultarte útiles antes de lavarte la cara.

  • No uses jabones en barra genéricos. Estos pueden romper el equilibrio del pH de la piel, lo que en realidad permite el crecimiento de más bacterias y hongos. En su lugar, usa la cantidad recomendada de limpiador facial para que funcione como está previsto.
  • No te preocupes por las herramientas. Tus mejores herramientas están en la punta de tus dedos, no necesitarás mucho más que eso. Sin embargo, la piel grasa podría beneficiarse con un cepillo limpiador sónico.
  • No te laves la cara en exceso. Recuerda que probablemente ya te lavas la cara cuando te duchas. Además, el exceso de lavado podría resecar la piel. En su lugar, amplía tu rutina usando un humectante y un tónico. Experimenta con nuevas rutinas y prueba diferentes productos hasta que encuentres lo mejor para ti. Puedes intentar usar agua micelar, masajear tu mandíbula y tu cuello de vez en cuando, etc. Tu piel está tan viva como tú, por lo que tu rutina probablemente cambiará con el tiempo de acuerdo a tus necesidades.

Siempre ten en cuenta que visitar a un dermatólogo puede hacerte ahorrar tiempo y dinero. Después de todo, ellos son los que pueden guiarte y determinar qué es lo mejor para tu piel.

Rutina básica de cuidado de la piel

Dicho esto, vayamos a los pasos básicos para lavarse la cara. Ten en cuenta que, independientemente del producto que estés usando, la consistencia es clave: comprométete a usar un producto durante al menos 6 semanas, una o dos veces al día, para poder notar la diferencia. La técnica que se describe a continuación se puede utilizar para todo tipo de pieles y consiste en lavarse la cara dos veces al día: una por la mañana y otra antes de acostarse. También puedes lavarla una tercera vez si has sudado mucho (por ejemplo, después de hacer ejercicio).

1. Quita el maquillaje, en caso de que lo estés usando

Desmaquillarse antes de lavarse la cara es importante para evitar que los poros se obstruyan. Si se obstruyen, no se podrán eliminar las toxinas durante la noche.

  • Consejo: Usa un desmaquillador suave.

2. Humedece tu cara con agua tibia

Enjuaga tu rostro con abundante agua tibia para humedecer la piel. Olvídate del mito urbano de usar agua caliente para “abrir los poros”. Lo mismo ocurre con el del agua fría para cerrarlos. Las temperaturas extremas pueden causar irritación. Utiliza solo agua tibia.

3. Aplica el limpiador con las yemas de los dedos

Usa los primeros tres dedos de cada mano para aplicar el limpiador. Agrega lentamente más agua tibia para crear espuma. Ahora, aplica el limpiador en todo el rostro. Comienza frotando hacia delante y hacia atrás sobre el puente de la nariz y hacia abajo y alrededor de las fosas nasales. Luego dibuja círculos alrededor de los ojos y los pómulos. Finalmente, muévete hacia tu frente, a las zonas alrededor de las orejas, la línea de la mandíbula y el mentón, y haz pequeños círculos en el cuello.

  • Consejo: No frotes demasiado ni uses la toalla muy pronto o podrías despojar a la piel de su barrera protectora natural.

4. Enjuaga nuevamente

Después de enjuagar tus manos, repite el paso 3, pero con agua para quitarte el limpiador de la cara. Repite tantas veces como sea necesario.

5. Seca con una toalla suave

Por muy contradictorio que parezca, dejar gotas de agua en el rostro no lo hidrata, porque cuando se evapora, podría provocar sequedad. Sécate la cara dando toquecitos con una toalla suave para evitar irritaciones.

Rutina extendida de cuidado de la piel

Limpiar tu piel es solo el primer paso de una rutina completa de cuidado. Esto se debe a que, para que los ingredientes de otros productos, como tónicos o humectantes, se absorban adecuadamente, tu piel debe estar limpia. Piensa en ello como un lienzo limpio que ahora está listo para absorber todos los nutrientes que agregarás.

6. Aplica tónico + suero facial/crema para ojos/tratamientos para espinillas (opcionales)

Para que resulte más eficiente, debes hacerlo en este orden:

  • Tónico: Aplica con las manos limpias para agregar ingredientes específicos que quizás no tengan los otros productos. Estos incluyen alfa y beta hidroxiácidos, ácido hialurónico, agua de rosas, té verde y vitaminas E y C.
  • Sueros: Contienen ingredientes activos que pueden combatir problemas que van desde manchas oscuras hasta arrugas. El ácido hialurónico, la vitamina C, el retinol, la vitamina B3, los péptidos, el azufre coloidal y la niacinamida son algunos ejemplos de sueros. Puedes tratar diferentes zonas con diferentes productos en función de tus necesidades.
  • Crema para los ojos: Busca una crema para los ojos que tenga un aplicador de roll-on para ayudar a tratar las bolsas debajo de los ojos. Debes aplicarla con mucho cuidado.
  • Tratamientos para espinillas: El momento ideal para utilizarlos es por la noche. Aplica una capa delgada (en serio, más no es mejor en este caso) sobre las manchas o los granos, luego espera al menos un minuto para que se seque.

Ten en cuenta que no todos los productos deben aplicarse con la misma frecuencia. El uso de productos exfoliantes debe ser limitado. Además, no intentes mezclar los ingredientes para ahorrar tiempo. Las lociones, los tónicos y los sueros funcionan mejor cuando la piel está húmeda, debido a que es más permeable.

7. Aplica crema hidratante

Aunque los productos anteriores pueden considerarse opcionales, hidratar tu rostro después de la limpieza es un paso importante de cualquier rutina de cuidado de la piel. El humectante está destinado a hidratar y suavizar la piel.

Todo el mundo debería usar una crema hidratante, pero hay diferentes tipos, y la debes elegir según tu tipo de piel. La imagen te puede ayudar a determinar cuál deberías usar. La crema hidratante en gel (1) es básicamente a base de agua y se absorbe rápidamente. La loción (2) se siente más hidratante, pero se absorbe bien. La crema y la crema suave (3) son más pesadas que la loción y el bálsamo (4) tiene una textura más espesa y es bueno para la piel muy seca o la piel inflamada y sensible que no es propensa al acné.

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