Cómo “entrenar” a tu bebé para dormir

Dormir bien por la noche es esencial para el desarrollo del cerebro del bebé, pero muchos padres se enfrentan a ciertas dificultades a la hora de acostar a su pequeño por la noche. Algunos niños no dejan de llorar mientras que otros no pueden dormirse sin que sus padres estén en la misma habitación que ellos. Afortunadamente, existen formas comprobadas de ayudar a tu bebé a dormirse más rápido, e Ideas en 5 minutos está listo para enseñarte a utilizarlas para ahorrarte nervios y hacer que dormir a tu bebé sea una experiencia agradable. No olvides consultar a un especialista antes de ponerlas en práctica.

Reglas básicas

Cada método tiene sus propias características especiales, pero hay algunas reglas básicas que los padres deben seguir:

  • El momento perfecto para empezar el “entrenamiento” para que tu bebé duerma sin complicaciones es cuando tiene de 4 a 6 meses de edad. Ten en cuenta que, cuanto mayor sea el bebé, más probable es que ya haya desarrollado ciertos hábitos de sueño y se haya dado cuenta de que sus padres suelen intentar consolarlo cuando llora o que no lo dejan solo por la noche.
  • Si el método que eliges implica dejar al bebé solo en la habitación, debes asegurarte de que se sienta bien. No debe haber factores de riesgo que impidan que el bebé se duerma o que puedan perjudicarlo de alguna manera.
  • Prepárate para que el bebé probablemente proteste contra tu decisión de intentar cambiarle su hábito de sueño y acepta su llanto como su forma de mostrarte su actitud ante esta idea.
  • Es probable que veas los primeros resultados después de una o dos semanas de práctica, pero recuerda que cada niño tiene su propia personalidad, por lo que el momento en que podrá dormirse por sí solo puede variar.

Echa un vistazo a los fundamentos de 6 técnicas de estas prácticas del sueño y a la explicación de cómo funcionan que te ayudarán a decidir qué método es el adecuado para tu bebé.

Deberías poner a tu bebé a dormir y salir de la habitación de inmediato. No entres en la habitación por muy fuerte que sea el llanto del bebé. Tu objetivo es no consolar al bebé y dejar que se calme y se duerma por sí mismo.

Deberías poner a tu bebé a dormir y salir de la habitación de inmediato. Si el bebé empieza a llorar, debes esperar un poco (Ferber sugiere empezar con 3 minutos y aumentar gradualmente el tiempo) y luego entrar en la habitación para calmar al niño. Poco a poco, debes alargar los intervalos de tiempo que dejas que el bebé llore sin que tú estés en la misma habitación.

Cuando estés calmando al niño:

  • no lo saques de la cuna;
  • no lo alimentes;
  • no enciendas las luces;
  • no pases demasiado tiempo consolándolo.

Solo dale unas palmaditas en la espalda o háblale suavemente.

Deberías poner a tu bebé a dormir y salir de la habitación de inmediato. Si empieza a llorar, vuelve a la habitación y siéntate en una silla que esté cerca de su cuna. Aleja esta silla de la cuna una vez cada dos días hasta que salga de la habitación.

Sé consecuente con mover la silla un poco más para que el bebé entienda que su comportamiento no afecta realmente la situación. Intenta ser lo más aburrido posible cuando estés sentado en la silla para hacer que el bebé se dé cuenta de que no es hora de jugar y que no llamará tu atención sin importar lo que haga.

Nota: este método no funciona en niños que se sienten estimulados por la presencia de sus padres, aunque no interactúen con ellos.

Deberías poner a tu bebé a dormir y esperar su respuesta. Si está tranquilo, sal de la habitación. Cuando empiece a llorar, debes esperar un par de segundos y ver si se calma, y luego ir a buscarlo para calmarlo.

En cuanto el bebé se calme, debes volver a ponerlo en la cuna (no importa si todavía está despierto) y darle la oportunidad de que se duerma por sí solo.

Puedes utilizar cualquier método de tu elección para calmar a tu bebé y ponerlo a dormir (como mecerlo, cantarle o darle un masaje). Tu objetivo es minimizar gradualmente el tiempo que pasas calmando al bebé antes de acostarlo, hasta que no tengas que hacerlo en absoluto.

Este método se basa en la suposición de que el bebé no se dormirá hasta que realmente lo desee. Por lo tanto, debes determinar la hora a la que tu bebé generalmente se duerme y convertirla en la hora en la que lo colocas en la cuna.

Por ejemplo, si normalmente acuestas a tu bebé a las 8 p. m., pero llora durante una hora y en realidad no se duerme hasta las 9 p. m., debes ponerlo en la cuna a las 9 p. m. Luego, regresa a la hora inicial moviendo gradualmente la hora de poner al bebé en la cuna a una hora más temprana.

Error n.º 1: poner al bebé a dormir en una habitación bien iluminada

La oscuridad sin distracciones calma a los bebés y promueve la producción de melatonina, una hormona que ayuda a regular el sueño.

Error n.º 2: no reconocer las señales que muestran que el bebé está cansado

Si quieres facilitar el sueño, acuesta al bebé cuando notes los primeros signos de somnolencia, como cuando el bebé empiece a apretar los puños, apartar la vista de ti o frotarse los ojos y las orejas.

Error n.º 3: dejar que el bebé duerma demasiado tiempo durante el día

El tiempo de siesta del niño pequeño no debe exceder las 3 horas diarias, excepto para los recién nacidos. Por supuesto, cada niño tiene necesidades diferentes, pero dormir demasiado durante el día puede interferir con su horario de sueño y hacer más difícil que se duerma por la noche.

Error n.º 4: no tener una rutina para dormir

Es importante crear una rutina para dormir y seguirla todos los días. De esta manera, tu bebé sabe lo que vendrá después y esto le ayudará a estar más relajado y preparado para quedarse dormido.

Compartir este artículo