Beneficios y perjuicios del consumo de leche en la edad adulta

La leche de vaca ha sido un alimento básico en la dieta humana durante muchos miles de años. Aunque sigue siendo popular, algunos estudios afirman que la leche puede ser perjudicial para el organismo. Otros estudios, por el contrario, señalan los beneficios de los productos lácteos para la salud. ¿Cómo se puede determinar si se debe seguir consumiendo leche en la edad adulta o si es mejor reducir su cantidad en la dieta?

En Ideas en 5 minutos averiguamos los pros y contras de consumir leche y cuenta en qué casos vale la pena renunciar a ella.

Los beneficios de la leche

El consumo de leche tiene numerosos beneficios para la salud:

  • La leche es rica en vitaminas y minerales. Incluye fósforo, zinc, selenio, magnesio, vitamina A y vitaminas del grupo B.
  • Es buena para los huesos y los dientes. Un vaso de leche aporta casi el 30 % de la cantidad diaria requerida de calcio de un adulto. Este mineral es importante para la salud de los dientes y los huesos. La leche también suele estar enriquecida con vitamina D, que favorece la absorción del calcio y de los minerales por los huesos. Una taza puede contener hasta el 20 % del valor diario de esta vitamina.
  • Es buena para el corazón y los vasos sanguíneos. La leche entera ayuda a aumentar los niveles de colesterol “bueno”, lo que a su vez puede reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Entre otras cosas, la leche es una excelente fuente de potasio, que puede ayudar a regular la presión arterial.
  • Ayuda a controlar el peso corporal. Un estudio en el que participaron 49 personas demostró que los productos lácteos ayudan a sentirse satisfecho durante más tiempo y a reducir la cantidad de grasa consumida. Otro estudio confirmó que el consumo de productos lácteos grasos estaba asociado con un menor peso corporal.

¿La leche puede ser perjudicial?

A pesar de todos los beneficios de la leche para la salud, en algunos casos su consumo puede tener consecuencias indeseables. A saber:

  • La leche puede agravar los problemas de acné. Un metaanálisis de 14 estudios informa que el consumo de productos lácteos puede aumentar el riesgo de desarrollar acné en personas de 7 a 30 años. Sin embargo, los autores del trabajo añaden que no se ha establecido una relación clara y que los resultados deben interpretarse con precaución debido a la heterogeneidad de los datos brutos.
  • Puede producir alergias. La Organización Mundial de la Salud estima que entre el 2 % y el 5 % de los niños son alérgicos a la proteína de la leche de vaca. Aunque la reacción es más común durante el primer año de vida, puede ocurrir a cualquier edad. Los adultos, por ejemplo, pueden desarrollar una alergia a los productos lácteos aunque hayan consumido leche anteriormente sin ningún problema. Los síntomas pueden incluir picazón, enrojecimiento de la piel, dolor de estómago, hormigueo o hinchazón de los labios, de la lengua o de la garganta y ojos llorosos o secreción nasal. Si esto ocurre, consulta a un médico inmediatamente.
  • Puede causar intolerancia a la lactosa. Se trata de un problema digestivo común en el que el cuerpo no puede digerir la lactosa, un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y en los productos lácteos. Esta afección puede desarrollarse a cualquier edad, y muchos casos se registran por primera vez en personas de entre 20 y 40 años. Los síntomas suelen aparecer a las pocas horas de haber ingerido productos lácteos e incluyen hinchazón y malestar intestinal. Al igual que en el caso de las alergias, debe consultarse a un médico si se sospecha de una intolerancia a la lactosa.

Cuándo es mejor prescindir de la leche

Solo en los casos indicados anteriormente.

  • En el caso del acné, el médico puede recomendar que se observe si el número de erupciones aumenta después de consumir productos lácteos. Si se sospecha que esto es así, puedes probar a dejar la leche durante un tiempo y ver si tu piel mejora.
  • En caso de sospecha de una alergia a la leche, tu médico puede solicitar pruebas y análisis de laboratorio. Las pruebas ayudarán a establecer si los síntomas están relacionados con la alergia o con alguna otra afección. En el caso de una alergia, los estudios también pueden revelar qué alimento está causando la reacción. Puede que no sea la leche, sino otro alimento. Sin embargo, si el alérgeno es la leche, el médico puede aconsejar al paciente que evite el consumo de productos lácteos y prescribirle un tratamiento adecuado.
  • Si se sospecha de una intolerancia a la lactosa, también se debe consultar a un médico. Si él cree que tus síntomas están causados por esta afección, es posible que te recomiende evitar los productos lácteos durante un tiempo y ver cómo afecta a tu bienestar. En caso de confirmarse el diagnóstico, reducir la cantidad de productos lácteos en la dieta suele ayudar a controlar los síntomas.

Con qué sustituir la leche de vaca

Si un especialista te ha recomendado evitar los productos lácteos, puedes intentar encontrar un sustituto adecuado. Estos podrían ser:

  • Leche sin lactosa y productos lácteos sin lactosa. Contienen las mismas vitaminas y minerales que los productos lácteos normales. También contienen lactasa añadida, una enzima que ayuda a digerir el azúcar de la leche y a evitar los síntomas desagradables.
  • Tipos de leche alternativos. Por ejemplo, la leche de soja, la leche de almendras, la leche de arroz, la leche de avena, la leche de coco y otros productos a base de ellos.

Recuerda que la leche y los productos lácteos son fuentes de nutrientes importantes, por lo que no debes excluirlos de tu dieta sin consultar a tu médico. Si se eliminan los productos lácteos sin una indicación clara, se puede experimentar una deficiencia de calcio. Esto, a su vez, puede provocar problemas de salud dental y ósea.

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