Cómo cuidar la piel grasa y mixta

El tipo de piel depende de la cantidad de agua que contiene, del sebo que produce y de su sensibilidad al medio externo. Hay 4 tipos en total: piel normal, seca, grasa y mixta. Los dos últimos tienen manifestaciones parecidas.

Ideas en 5 minutos ha descubierto las complejidades del cuidado de la piel grasa y mixta. Y hemos compilado una guía simple para ayudarte a organizar tu cuidado diario.

Signos de piel grasa

  • Poros agrandados y claramente visibles.

  • Brillo grasiento.

  • Estructura densa y en relieve.

  • Tendencia a formar acné y puntos negros.

Signos de piel mixta

  • En algunas partes del rostro, la piel es seca (por ejemplo, las mejillas), mientras que en otras es grasa (frente, nariz y mentón).

  • Los poros son de tamaño mediano.

  • Brillo graso, especialmente en la frente.

  • Tendencia a la inflamación localizada.

El lavado

  • Lávate la cara por la mañana, por la noche y después de hacer deporte. Esto proporcionará a la piel una limpieza regular del sebo acumulado.

  • Elige espumas y geles suaves, que no contengan agentes limpiadores agresivos ni alcohol. Estos últimos solo secan e irritan la piel, lo que hace que produzca aún más sebo.

  • Por la misma razón, lávate solo con agua tibia.

  • Después de lavarte, no te frotes la piel con una toalla, sino que debes darte con ella golpecitos suaves en la cara.

  • Si eres propenso al acné, consulta a un dermatólogo para obtener un limpiador que contenga peróxido de benzoilo o ácido salicílico.

Exfoliación

  • No uses exfoliantes, esponjas ásperas y rugosas ni piedra pómez para una limpieza profunda. Irritan la piel, hacen que produzca más sebo y, cuando hay inflamación, lo extienden por todo el rostro y ralentizan la cicatrización.

  • Exfolia 1 a 2 veces por semana con mascarillas a base de arcilla o ácidos suaves como el ácido glicólico o el láctico.

Hidratación

  • Las pieles grasas y mixtas también necesitan hidratación. De lo contrario, producen más sebo en un intento de compensar la falta de humedad.

  • Busca humectantes ligeros en crema o líquidos a base de agua. Evita los productos que contengan aceites.

  • Para la piel grasa, el jugo de aloe puede ser un buen humectante. Hidrata eficazmente la piel, cierra los poros y alivia la inflamación.

Productos especiales

  • Usa protector solar después de la crema si vas a salir al aire libre y planeas estar durante más de 15 minutos afuera. Contrariamente a la creencia popular, el sol no cura el acné ni reseca la piel grasa, sino que agrava su condición.

  • Si hay una mayor formación de sebo, lo que a menudo ocurre en climas cálidos, usa toallitas matificantes. Eliminan el exceso de sebo a la vez que limpian la piel y los poros.

  • Elige cosméticos marcados como “No comedogénicos”. Esto significa que no obstruirán los poros dilatados y no provocarán una nueva inflamación.

Cuándo ver a un especialista

Las causas del aumento de la producción de sebo pueden ser hereditarias, por mala alimentación o un deficiente cuidado de la piel, por trastornos hormonales o del sistema digestivo. Solo un médico puede averiguar el motivo exacto y prescribir un tratamiento.

También vale la pena ver a un dermatólogo cuando se trata de acné y otras inflamaciones. El médico evaluará el estado de tu piel y te recetará remedios que sean efectivos para tu caso concreto.

Tampoco estará de más consultar a un especialista si tienes manifestaciones comunes de piel grasa y mixta. El dermatólogo determinará con precisión cuál es tu tipo de piel y seleccionará los productos de cuidado óptimos para ti.

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