Cuántos huesos tiene el ser humano

Pocas personas piensan en que en el esqueleto de un recién nacido hay varias docenas de huesos más que en el de un adulto. Pero además de esto, hay muchos datos muy interesantes sobre nuestros huesos, su evolución, función y su desarrollo durante la vida.

Ideas en 5 minutos recopiló datos asombrosos sobre la “carcasa” del cuerpo humano. Cuando los conozcas, tal vez comiences a ver de manera diferente el estilo de vida moderno.

Para qué los recién nacidos necesitan tantos huesos

La palabra “esqueleto” traducida del griego antiguo significa “reseco”. El esqueleto adulto está formado por 206 huesos, y el de los recién nacidos tiene más de 270.

En el útero, los huesos del niño permanecen lo suficientemente flexibles y suaves, lo cual es necesario para un nacimiento exitoso y para crecer de forma rápida. Finalmente, se osifican solo cuando la persona madura por completo.

Cuando un bebé nace, sus huesos están compuestos principalmente de cartílago. En el proceso de crecimiento, cada vez se empieza a formar más tejido óseo. Algunos huesos crecen juntos y se endurecen, se osifican y, con la edad, la persona comienza a tener huesos más grandes y fuertes, cuyo número, en comparación con la infancia, se reduce. El proceso de osificación ocurre debido al hecho de que el tejido cartilaginoso es reemplazado por tejido óseo.

Uno de los ejemplos de este fenómeno: por definición, los bebés nacen sin rótulas duras. Más precisamente, sus rodillas están formadas completamente de cartílago. Se osifican más tarde, a la edad de 2 a 6 años. Hasta ese momento, la rodilla está formada por tejido cartilaginoso.

Cuando un bebé nace, ya tiene formados 20 dientes de leche.

Los bebés tienen molleras en la cabeza. La más pequeña generalmente se cierra a los 2-3 meses, y la más grande, por regla general, se cierra a los 18 meses. A pesar de que las fontanelas no están protegidas por tejido óseo, están cubiertas con una capa fibrosa densa, por lo que pueden aguantar contactos suaves.

Por qué la gente experimenta cambios esqueléticos en estos días

Los huesos son un órgano mucho más vivo de lo que solemos pensar. En los museos, todos los esqueletos fósiles tienen el mismo aspecto: son blancos, secos, similares entre sí. Al mismo tiempo, dentro del cuerpo de un ser viviente, los huesos tienen un color rosado y están cubiertos de vasos sanguíneos. Y lo más importante, cambian durante la vida de una persona, no solo en la forma en la que está programado el ADN, sino también adaptándose a la realidad circundante.

Existe una ciencia llamada osteobiografía, que estudia el esqueleto para descubrir cómo vivía su dueño.

Hay varios ejemplos que hacen ver los huesos de una manera nueva. Resulta que, dependiendo del estilo de vida, una persona puede cambiar significativamente: hacerse más grande, más fuerte, desarrollar hombros anchos o, por el contrario, adquirir una figura pequeña y estrecha.

Aquí presentamos algunos ejemplos de los que hablan los científicos:

  • Caminar erguido fortalece los huesos pélvicos.
  • Estudios demostraron que la fuerza de los esqueletos de los niños disminuye debido a la falta de caminata y actividad física.

Resulta que cada vez que entrenamos los músculos, los huesos también crecen. Al mismo tiempo, el entrenamiento semanal no es suficiente para asegurar un desarrollo activo del esqueleto. Esto se debe al hecho de que, de todos modos, una persona se mueve muy poco la mayoría del tiempo. La gente tiene que caminar largas distancias todos los días para desarrollarse como lo hicieron nuestros antepasados. Es decir, para garantizar el fortalecimiento activo del esqueleto, se debe hacer ejercicios y caminar lo máximo posible.

Otro hueso que ha cambiado a lo largo de la evolución debido a los hábitos humanos ha sido la mandíbula. Durante siglos, las personas no han tenido que masticar alimentos demasiado duros y rígidos, por lo que la gente moderna tiene los incisivos superiores por encima de los inferiores. Los científicos creen que en la era neolítica, los dientes de la mandíbula superior e inferior estaban al mismo nivel, razón por la cual, por cierto, los seres no podían pronunciar correctamente los sonidos “v” y “f”. Trata de empujar la mandíbula inferior hacia adelante y decir la frase “fuegos artificiales”.

Como dice el refrán, “los huesos nunca mienten”. Por el contrario, pueden hacer que la gente moderna piense en cambiar sus hábitos e imaginarse cómo se verá y se sentirá el ser humano del futuro si todo sigue como se debería.

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