Cómo empezar a invertir

Invertir, especialmente en el mercado de valores, puede parecer demasiado complejo para emprenderlo por tu cuenta. De hecho, todos pueden aprenderlo, solo se necesita estudiar cuidadosamente los detalles.

Ideas en 5 minutos te cuenta cómo comenzar a invertir, desde establecer una meta y elegir herramientas hasta elaborar un plan y dar los primeros pasos.

1. Establece un objetivo

Cualquier inversión debe tener un objetivo. Sin él, existe un alto riesgo de perder el control y gastar los ahorros en la primera cosa que te guste. A continuación, se muestran ejemplos de objetivos que puedes elegir para futuras inversiones:

  • compra importante (coche, departamento, casa);
  • proyecto importante (remodelación, mudanza a otra ciudad u otro país);
  • viajes;
  • educación;
  • ingresos pasivos;
  • pensión.

2. Deshazte de las grandes deudas

Si tienes préstamos con una tasa de interés más alta que el rendimiento estimado de la inversión, págalos primero. De lo contrario, permanecerás en números rojos, porque el interés de la deuda consumirá las ganancias de capital de las inversiones.

3. Arma un colchón financiero

Un colchón financiero es una reserva de dinero para emergencias, como pérdida de trabajo, problemas de salud repentinos, falla de electrodomésticos grandes, etc. La reserva ayudará a mantenerte el mayor tiempo posible hasta que se resuelva el problema. Por ejemplo, antes de conseguir un trabajo y el primer salario en un nuevo puesto. Idealmente, el fondo de emergencia debería alcanzar para 3-6 meses de vida sin ingresos.

Las inversiones sin el colchón financiero conllevan riesgos. En la primera emergencia, habrá que vender los activos. Por ello, pueden perder parte de su valor si en el momento de la venta los activos han bajado de precio.

4. Elige un instrumento de inversión

  • Depósitos. Se consideran una inversión segura, ya que el valor de dinero suele ser estable incluso después del ajuste por la inflación. Para proteger tus ahorros y aumentar un poco tu capital, invierte en cuentas de ahorro con pago de intereses.
  • Bienes inmuebles. Los inversores suelen comprarlos para revenderlos o alquilarlos. El primero permite beneficiarse de la diferencia entre compra y venta, y el segundo es un ingreso estable. Sin embargo, debes tener en cuenta que invertir en bienes raíces requiere importantes costos de tiempo y un gran capital inicial.
  • Otros activos físicos. Estos incluyen automóviles, obras de arte, artículos de colección, piedras y metales preciosos.
  • Acciones. Al comprar acciones, te conviertes en propietario de parte de la empresa que las emitió. Las acciones pueden subir o bajar de precio, y entonces el resultado financiero de la inversión será la diferencia entre el precio de compra y el de venta. Además, la empresa puede compartir parte de las ganancias y pagar dividendos a los accionistas.
  • Bonos. Cuando compras un bono, prestas dinero a la persona que la emitió. Pueden ser empresas privadas, municipios o el Estado. El precio de mercado de los bonos cambia de la misma forma que el de las acciones, por lo que el inversor puede ganar dinero con la diferencia entre los precios de compra y venta. Además, el emisor del bono paga intereses a la tasa establecida. Generalmente dos veces al año.
  • Fondos. Se trata de organizaciones privadas que recopilan carteras de valores ya preparadas: acciones, bonos, etc. Al comprar parte del fondo, adquieres una parte de la cartera de inversiones con la esperanza de incrementar su valor total. Los fondos pueden ayudarte a armar una cartera equilibrada de valores sin la necesidad de comprar cada uno individualmente y monitorear los movimientos de precios.

Para invertir en los últimos tres activos, deberás abrir una cuenta de inversión.

5. Explora la herramienta seleccionada

Cada instrumento de inversión tiene sus propios matices. Estúdialos antes de invertir. Las fuentes de información adecuadas son:

6. Descubre en qué se diferencia la inversión de la especulación

Las inversiones son activos financieros o elementos físicos que se adquieren para generar ingresos o valor adicionales en el futuro. Y la especulación es una transacción financiera de compra y venta. Implica un riesgo significativo de perder todo el valor, pero también la expectativa de beneficios importantes.

La inversión se caracteriza por:

  • planificación a largo plazo;
  • nivel medio de riesgo;
  • soluciones basadas en cálculos financieros.

La especulación se distingue por:

  • período corto entre la compra y la venta de un activo;
  • alto nivel de riesgo;
  • decisiones basadas en datos de mercado (por ejemplo, un gráfico de precios de acciones), la psicología del mercado y la opinión del mismo especulador.

La especulación conlleva un alto riesgo de pérdida de capital, por lo que debes tener cuidado con ella y no confundirla con inversión.

7. Haz un plan y comienza a invertir

  • Determina tu presupuesto. Calcula cuánto te parece cómodo asignar para inversión. Esta puede ser una inversión única (por ejemplo, si deseas invertir tus ahorros) o mensual. En este último caso, se recomienda destinar hasta el 20 % de las ganancias mensuales para inversiones. Si esto te parece mucho, ahorra tanto como te parezca cómodo ahora y aumenta la cantidad con el tiempo.

  • Establece una fecha límite. Determina el período durante el cual estarás invirtiendo dinero. Depende de tu objetivo. Algunos son a largo plazo (como un apartamento y una pensión), otros son a corto plazo (viajes y reformas).

  • El grado de participación en la inversión. Considera cuán activamente estás dispuesto a participar en la construcción de tu cartera. Los inversores se dividen en activos (ellos mismos eligen los instrumentos, controlan activamente la dinámica de sus precios y dedican mucho tiempo al proceso) y pasivos (prefieren invertir en fondos donde ya existe una cartera preparada).

  • El nivel de riesgo. Es importante recordar que invertir en cualquier instrumento conlleva un riesgo. Por lo tanto, invierte solo el dinero que no necesitarás en unos meses, o, mejor, años. También, determina qué reducción de cartera estás dispuesto a aceptar y cuál no. Dependiendo del grado de riesgo, elige instrumentos de inversión más conservadores (depósitos, bonos) para tu cartera o, por el contrario, agresivos (acciones).

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