Cómo hacer que los gatos confíen en ti

Los gatos son, por naturaleza, más desconfiados que los perros, fundamentalmente debido a que su historia junto a las personas como animales de compañía es más reciente. Sin embargo, con un poco de paciencia y cariño, pueden convertirse en tus mejores amigos.

En Ideas en 5 minutos, hemos preparado una guía para ayudarte a conquistarlos en poco tiempo.

1. Bríndale un espacio seguro

Los gatos necesitan un lugar donde puedan estar alejados de estímulos como los sonidos y los olores, además de otras cosas. Por eso, es importante garantizar que tengan un lugar en el que pueden refugiarse a veces. Piensa en lugares que no son muy frecuentados por la gente, como una habitación vacía. A continuación, prepárala con una cama para gatos cómoda, una caja de arena, comida y agua fresca y, por último, un poste: un árbol rascador para gatos y un par de juguetes para su entretenimiento.

2. Deja que él se te acerque primero

El gato debe ser el que decida cuándo quiere acercarse a ti, y no al revés. Son animales que pueden aprender mucho con solo observar a los demás. Tu gato siempre está conociendo cosas nuevas sobre ti, ya sea observando tus movimientos u oliendo y escuchando atentamente.

3. No lo asustes

Evita pisar el suelo o moverte bruscamente. Es importante ser predecible y no asustar o sobresaltar a tu gato.

Nota: esto puede resultar difícil de hacer con niños y otras mascotas en casa, pero puede ser una buena oportunidad para enseñarles a mostrar empatía hacia los demás.

4. Aprende a acariciarlo

Acaricia la cabeza del gato poniéndote en cuclillas y colocando lentamente la mano sobre ella, pero con suavidad, y durante un breve período de tiempo. Evita utilizar las manos abiertas por encima de su cabeza. También les gusta mucho que les acaricien la barbilla y las mejillas.

Nota: no acaricies a tu gato si aún no ha establecido contacto físico.

5. Háblale suavemente

Los gatos pueden asustarse con las voces fuertes, sobre todo si son tímidos. Háblale al tuyo de forma calmada y con frecuencia, para que se acostumbre a tu voz. Además, si lo haces mientras limpias el espacio en el que él suele estar, o siempre te sientas a su lado, puede que con el tiempo empiece a sentirse más cómodo contigo.

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