Por qué los perros y los gatos están en guerra

La frase “viven como perro y gato” está firmemente establecida en nuestras conversaciones y refleja de forma plena las realidades del comportamiento de los animales salvajes que siguen sus instintos. Sin embargo, en el hogar, un perro y un gato debidamente criados y entrenados tienden a ser cariñosos entre sí, especialmente si su dueño los cuida bien.

Ideas en 5 minutos descubrió por qué nuestras queridas mascotas pueden resultar enemistadas y cómo suprimir cualquier conflicto de raíz.

Instintos naturales

Los perros tienen un instinto natural para perseguir a los animales pequeños que huyen, que es lo que hacen los gatos cuando intentan evitar una confrontación abierta. Sin embargo, a veces pueden tomar medidas más drásticas: comenzar a silbar, arquear la espalda e incluso atacar tratando de arañar al “enemigo”. Ante este comportamiento, en respuesta, algunos canes les tienen miedo a los gatos y ya no quieren tener nada más que ver con ellos.

❗️ No premies tal comportamiento de los perros cuando persigan a los gatos y traten de lastimarlos. Esta relación entre animales puede tener consecuencias nefastas. Estas mascotas pueden convivir juntas como amigas sin necesidad de provocar agresión entre ellas.

Diferencia de comportamiento

La mayoría de las dificultades en las relaciones entre perros y gatos radican en su comportamiento fundamentalmente diferente. “Hablan idiomas” completamente distintos.

Los perros, al ser muy dinámicos, se comportan como niños: quieren jugar y divertirse. Con este estado de ánimo, emocionados y asertivos, se acercan a los gatos. Estos, a su vez, son cautelosos y desconfiados. Se horrorizan y se defienden cuando son atacados repentinamente, sin darse cuenta de que solo quieren jugar y divertirse con ellos. Como resultado, los felinos comienzan a defenderse. Cuando un perro se da cuenta de que lo tratan de manera poco amistosa, se va o responde de la misma forma.

A continuación, encontrarás algunos ejemplos de cómo difiere su comportamiento:

  • Saludos
    Los gatos caminan directamente el uno hacia el otro, con la cola erguida. Se miran a los ojos y parpadean lentamente para mostrar que no quieren lastimar a nadie.
    Los perros corren unos alrededor de otros, mueven la cola y evitan el contacto visual, lo que indica que han venido en paz.
  • Movimiento de la cola
    Los gatos que menean la cola hacen esto cuando están asustados o agresivos.
    Los perros, por el contrario, muestran su simpatía y entusiasmo a través de este gesto.
  • Corridas
    Los gatos no corren por diversión. Por lo general, que lo hagan significa que tienen miedo, que están agresivos o tienen prisa.
    Pero los perros simplemente dan rienda suelta a la diversión. Para ellos, este es uno de sus pasatiempos favoritos.

Reglas de convivencia

Después de interactuar en casa, el perro y el gato pueden convertirse en mejores amigos. Una vez que eso suceda, no te sorprendas al verlos acurrucados en un abrazo mientras duermen. Si el perro tiene un juguete nuevo, puede compartirlo con el gato. Es cierto que el felino no hará lo mismo en respuesta. Además, en una relación tan estrecha, el gato puede considerar la “persecución” como parte del juego. En este caso, los animales pueden incluso cambiar de lugar, y luego el perro será perseguido.

Sin embargo, es importante recordar algunas reglas:

  • Cada uno de ellos debería tener su propio territorio donde poder estar solo y relajarse. Es poco probable que el perro invada el lugar donde duerme el gato, pero el felino, a su vez, puede ocupar tranquilamente la cama del can.
  • Enséñale a tu perro a controlar los instintos naturales que pueden dañar al gato. No le presentes una nueva mascota hasta que haya sido debidamente adiestrado. Si haces todo bien, la probabilidad de que uno de los animales resulte herido se reducirá significativamente.
  • Alimenta a los animales en el mismo horario. Al hacerlo, ten en cuenta que los lugares para comer deben estar separados. La comida para gatos no es buena para los perros, de la misma forma que la de canes no es adecuada para felinos. Si sigues esta regla, es poco probable que los animales se metan al cuenco del otro.
  • Dedica tiempo a solas a todos. Cuando pasees al perro, el segundo animal no debe estar cerca. De la misma manera, el gato querrá atención exclusiva para que el can no interfiera ni moleste.
  • A veces, los instintos pueden tomar el control, por lo que verás agresión entre los animales. Esto es normal. Si su relación es lo suficientemente cercana, no se dañarán seriamente el uno al otro.

💡 Recomendación: cuando se conozcan un gato, perro o ambos, los dos deben tener menos de un año. Cuanto más joven es el animal, más fácil es que logre adaptarse a los nuevos miembros de la familia.

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