Ideas En 5 Minutos
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Por qué le tememos a la oscuridad

El miedo a la oscuridad es la fobia más común tanto en niños como en adultos. Este miedo no siempre está relacionado precisamente con la ausencia de luz. El origen también puede ser provocado por la ansiedad ante posibles o imaginarios peligros ocultos en la oscuridad.

Nosotros en Ideas en 5 minutos te hablaremos sobre la nictofobia, un miedo a la noche o la oscuridad que resulta inapropiado para la edad y debido al cual una persona adulta experimenta complicaciones en la vida diaria.

❗ Importante: toda la información presentada en este artículo es exclusivamente de carácter informativo. En caso de algún tipo de problema, se recomienda siempre acudir primero a un especialista.

Qué es el miedo a la oscuridad. Razones y síntomas

La nictofobia es también conocida como escotofobia, acluofobia o ligofobia. Indica un estado de alerta provocado por la percepción distorsionada del cerebro de lo que podría pasar en medio de la oscuridad. Este miedo irracional no solo puede estar ligado a la propia oscuridad, sino también a los peligros latentes y ocultos en ella.

Debido a que las personas no son nocturnas por naturaleza, suelen ser mucho más cuidadosasmantenerse alerta en la oscuridad de la noche, a diferencia del día. Esto se debe a que la oscuridad es un entorno completamente diferente. En otras palabras, el miedo a la falta de claridad diurna es un rasgo evolutivo que la humanidad adquirió para sobrevivir en condiciones de vida complejas y enfrentar peligros como los depredadores que tienen actividad durante la noche. Los investigadores se han planteado la hipótesis de que este miedo innato surge a principios de la historia de la humanidad, en el que las personas no habían evolucionado tanto como hasta la fecha. Para nuestros antepasados, era muy importante mantenerse a salvo en medio de la noche. Si ellos no hubieran hecho esto, se habrían extinguido. Con el paso de los años, el miedo nocturno se ha convertido en algo instintivo y aún hoy, algunas personas lo siguen manifestando.

Las sensaciones de inseguridad también juegan un papel importante, especialmente, si la persona le tiene mucho miedo a la oscuridad cuando está sola. Algunos especialistas consideran que el miedo a la oscuridad puede estar relacionado con la ansiedad por la separación de una persona importante. Los síntomas de la nictofobia varían de una persona a otra y dependen de un caso en concreto.
Por lo general, suelen ser los siguientes:

  • ansiedad que aumenta en un entorno oscuro
  • reticencia a salir a la calle por la noche
  • necesidad de encender una lámpara de noche
  • síntomas físicos tales como: sudoración, palpitaciones, escalofríos y malestar cuando una persona se ve obligada a pasar tiempo en la oscuridad.

El miedo a la oscuridad, en esencia, es el miedo a lo desconocido. Una persona no puede ver en la oscuridad y esto lo asusta, haciendo que su imaginación plasme las cosas más horribles. Para los hombres del pasado, eran los depredadores y para nosotros, en la actualidad, los monstruos.

¿Qué provoca el miedo a la oscuridad en los adultos?

El miedo a la oscuridad en los adultos se presenta de diferentes formas. En algunos, se intensifica o se manifiesta después de ver una película de terror. En otros, ocurre porque no han podido sanar su fobia infantil o han tenido experiencias traumáticas relacionadas a la oscuridad. Las razones pueden ser variadas.

Los investigadores estudian la relación entre la nictofobia y los trastornos del sueño, por ejemplo, el insomnio. Una investigación canadiense realizada con la participación de estudiantes universitarios demostró que casi la mitad de aquellos que padecían de insomnio, también le temían a la oscuridad. Aquellos que eran más propensos a los trastornos del sueño, se asustaban con más frecuencia al escuchar ruidos en la oscuridad.

Cómo superar el miedo a la oscuridad

Lo mejor es acudir a un psicólogo que determine cuál es la estrategia más adecuada para ti. El objetivo de la terapia consiste en cambiar las percepciones negativas de la oscuridad y reducir la gravedad de los síntomas que una persona experimenta debido al miedo. Las terapias más comunes para tratar la nictofobia son:

  • terapia conversacional individual
  • técnicas de relajación: respiración profunda, meditación, yoga.
  • terapia cognitiva conductual: identificación de sentimientos negativos y reemplazo por actitudes más positivas
  • transformación del espacio para dormir: colocar en la habitación las cosas favoritas de una persona, con las que ella se pueda sentir tranquila y relajada

No existe ninguna píldora mágica que pueda ayudar a alguien a superar el miedo a la oscuridad en un instante. Hay que encontrar la combinación correcta de técnica, terapia y autoayuda que pueda apoyar a una persona y acompañarla para superar la nictofobia.

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