Cómo identificar las diferencias entre productos similares


En el mercado existen distintos productos que puedes creer que se parecen mucho y hasta dirías que son iguales, pero esto no siempre es así.

A veces, dos productos completamente diferentes pueden parecer tan parecidos que apenas podemos distinguirlos. Ideas en 5 minutos te muestra las razones por las que no son iguales.

1. Agua mineral y con gas

Los minerales del agua mineral suelen ser los mismos antes y después de salir de su manantial original. No se pueden agregar minerales adicionales durante su elaboración. En cuanto al agua con gas, está impregnada de dióxido de carbono para crear las burbujas y la efervescencia que ves en ella. Los minerales que contiene se eliminan con frecuencia cuando se elabora este tipo de agua.

Su principal diferencia radica en el sabor por el contenido mineral. Su precio también es otra cosa a considerar (el agua mineral suele ser la más cara).

Nota: el agua mineral debe tener 250 partes de minerales disueltos por cada millón de unidades de agua para ser considerada agua mineral.

2. Té negro y verde


En primer lugar, ambos proceden de la misma planta (Camellia sinensis). Su color solo difiere porque las hojas del té negro se enrollan y se exponen al aire, lo que desencadena su proceso de oxidación (que provoca el color marrón oscuro, así como la intensidad del sabor). En cambio, las hojas del té verde se procesan para evitar su oxidación.

También se preparan de forma diferente. Para la preparación del té negro, se recomienda utilizar agua hirviendo a unos 100 °C y luego dejarlo reposar de 3 a 5 minutos. En el té verde, por el contrario, debe usarse agua a unos 80 °C, y luego debe dejarse reposar durante 1 o 2 minutos solamente.

El sabor del té negro suele ser fuerte (notas de fruta de hueso, malta, miel y especias). El sabor del té verde es más ligero (notas vegetales y de frutos secos).

3. Camotes y ñames

Los ñames y los camotes pertenecen a dos familias de plantas diferentes. Una diferencia clave es que los ñames no solo son más dulces que los camotes, sino que también crecen más grandes (aunque con menos nutrientes).

También hay dos variedades de camotes, una con cáscara amarilla clara y pulpa amarilla pálida, y otra con una cáscara más oscura y más gruesa de un tono rojizo y pulpa de color naranja vivo (que a menudo se confunde con un ñame). El de cáscara más clara, a diferencia de la más oscura, no es dulce y tiene una textura seca y desmenuzable. También son alargados en sus extremos.

El ñame, en cambio, tiene una cáscara escamosa de color café o negro y puede parecerse a la corteza de un árbol. Pueden tener una pulpa blanquecina, morada o, incluso, roja. A diferencia de los camotes, los ñames tienen los extremos redondeados.

4. Plátanos y plátanos macho

Los plátanos tienen una forma alargada y delgada, y están cubiertos por una piel gruesa. Hay diferentes tipos, pero el que se suele llamar “plátano” es el que es dulce y amarillo. Cuando no están maduros, son verdes y su piel es difícil de pelar, pero después, su color cambia a un amarillo vivo, y luego se vuelve café cuando está muy maduro (también se vuelve más fácil de pelar).

En cuanto a los plátanos macho, son más grandes y más duros que los plátanos. Su piel también es mucho más gruesa y su color varía entre el verde y el amarillo hasta un café muy oscuro.

La principal diferencia entre estas frutas es que los plátanos pueden comerse crudos y cocidos, mientras que los plátanos macho solo pueden comerse cocidos. Los plátanos también son dulces, a diferencia de los plátanos macho, que son más ricos en almidón.

5. Pepinos y calabacines

Tanto los pepinos como los calabacines son de forma cilíndrica y tienen la piel de color verde oscuro y la pulpa pálida, por lo que es difícil distinguirlos. Sin embargo, los pepinos tienen un sabor suave y ligeramente dulce (debido a su alto contenido en agua), son crujientes y refrescantes al comerlos crudos, y su piel tiene un sabor terroso. Cuando se cocinan, pierden un poco de agua, pero siguen siendo crujientes.

Los calabacines tienen un sabor más suave y ligeramente dulce y, a la vez, ligeramente amargo. Su dulzura aumenta cuando se cocinan, lo que también los ablanda. Dicho esto, son tiernos al morderlos, tanto cocidos como crudos.

Puedes identificar ambos por su aspecto, ya que los calabacines tienen un tallo grueso en un extremo y pueden tener una flor en el otro. Al cortarlos, los pepinos tienen la pulpa de un color verde pálido, y la de los calabacines, es de color blanco cremoso. Además, los pepinos son duros y cerosos al tacto, y los calabacines son más suaves al tacto.

Compartir este artículo