Por qué las personas son supersticiosas y cómo aparecieron algunas de las supersticiones más populares

Estamos en el siglo XXI y nos hemos dado cuenta de que lo que nos pasa no depende de fuerzas sobrenaturales desconocidas. Y de todos modos, las personas son capaces de hacer muchas cosas para evitar la mala suerte: llevan amuletos consigo, tocan madera para no asustar a futuros buenos acontecimientos y cambian su ruta si un gato negro cruza la calle. Los deportistas incluso realizan rituales especiales para lograr la victoria en un partido decisivo.

Muchas personas e incluso nosotros, los autores de la editorial de Ideas en 5 minutos, no somos una excepción y también creemos en la mala suerte. Por lo tanto, decidimos averiguar cómo pueden explicarse estos fenómenos desde el punto de vista de la ciencia y cuál es la historia del origen de algunas supersticiones populares.

Por qué las personas son supersticiosas

Los científicos han llegado a la conclusión de que la superstición es una característica inevitable del comportamiento adaptativo de todas las personas. Todos necesitamos la ilusión de que de alguna manera podemos controlar los acontecimientos en nuestra vida y en el mundo.

El comportamiento supersticioso y el seguimiento de señales son una distorsión de la causalidad. Por ejemplo, una persona cambia su ruta cuando un gato negro se cruza en su camino, y esto supuestamente puede ayudar a evitar una desgracia. Este comportamiento es adaptativo y ayuda a reducir la ansiedad por la incertidumbre de la vida.

Los psicólogos creen que seguir los presagios y creer en diversos tipos de supersticiones da una sensación de control, reduce la ansiedad y también contribuye a la formación de una actitud psicológica positiva.

Cómo aparecieron las supersticiones más populares

  • Sentarse por un momento antes de salir de viaje.

Esta superstición surgió en los tiempos antiguos. Las personas creían que los espíritus (duendes) vivían en todas las casas y se sentían molestos cuando alguien salía. Si te sentabas antes de irte, podías engañarlos y demostrarles que no irías a ningún lado. Y de esta forma, no podrían interferir ni molestarte durante el viaje. Esta superstición difícilmente puede llamarse inútil: si después de recoger tus maletas te sientas durante unos minutos, entonces puedes recordar algo que se te ha olvidado.

  • Tirar sal significa que habrá una pelea.

La sal solía ser un producto costoso, por lo que su pérdida resultaba significativa para la familia y realmente podía causar una pelea. Para evitar conflictos después de derramarla, las personas supersticiosas arrojan una pizca de esta sal a través de su hombro izquierdo.

  • Es mala suerte encontrar a una mujer con unas cubetas vacías.

En Europa Oriental, Butánla India, las personas supersticiosas creen que no es bueno encontrarse con una mujer con cubetas vacías en las manos. Según una versión, esta superstición proviene de la vida campesina, cuando el agua potable se extraía exclusivamente de un pozo. Si una mujer pasaba de repente con unas cubetas vacías, entonces te esperaba una mala noticia, porque significaba que el pozo estaba seco.

  • Si un gato negro cruza la calle, entonces es de mala suerte.

Muchas culturas están convencidas de que un gato negro es un poderoso presagio. Las opiniones de si es bueno o malo son diferentes. En la Edad Media, los gatos negros se consideraban compañeros de las brujas o incluso brujas disfrazadas. Actualmente algunos creen que el hecho de que este animal atraviese la calle es señal de mala suerte.

En cambio, los antiguos egipcios veneraban a los felinos y creían que un gato negro que se cruzaba traía buena suerte. La tradición escocesa también dice que la aparición de este animal en un nuevo hogar significa prosperidad. En Alemania, algunos creen que los gatos negros que cruzan el camino de una persona de derecha a izquierda son de mala suerte, pero si lo hacen de izquierda a derecha, entonces traen buena suerte.

  • Tocar madera para alejar la mala suerte.

A veces, cuando una persona escucha o dice algo bueno, toca un objeto de madera tres veces para alejar la mala suerte. Esta famosa superstición es una interpretación moderna de las creencias medievales, cuando la gente tocaba un árbol, el cual supuestamente establecía una conexión con poderes superiores y, por consiguiente, con la buena suerte. Los antiguos celtas creían que los espíritus vivían en los árboles. Tocar los troncos podía despertarlos e invocarlos para que los protegieran.

Otra teoría consiste en que las personas tocaban la madera para ahuyentar a los espíritus malignos o evitar que escucharan cuando una persona se jactaba de su buena suerte.

  • Si se rompe un espejo, entonces te espera mala suerte.

Esta superstición surgió en la Antigua Roma. En ese entonces creían que la persona que rompía un espejo se enfrentaría a 7 años de desgracia. Esto se debía a que los antiguos romanos estaban convencidos de que la vida se renovaba cada 7 años. Si un espejo se rompía y lo último que reflejaba era la imagen de la persona, entonces esta tendría que pasar por 7 largos años de mala suerte hasta que terminara la maldición y regresara su suerte.

  • Si ves una estrella fugaz, entonces debes de pedir un deseo.

En la Antigua Grecia creían en esta superstición. El astrónomo griego Ptolomeo supuso que las estrellas fugaces significaban que los dioses miraban hacia abajo desde el cielo y estaban dispuestos a cumplir los deseos humanos. Según él, a veces, por curiosidad, los dioses le echaban un vistazo a la Tierra desde 2 esferas. Entonces, algunas estrellas salían de la brecha y se hacían visibles para las personas. Y se creía que si los dioses miraban a alguien en específico, estarían más dispuestos a cumplir sus deseos.

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