Ideas En 5 Minutos
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Cómo volverse más sociable

A veces hay que esforzarse mucho para decidirse incluso a mantener una pequeña conversación con otra persona. Y si no solo quieres hablar, sino también conocer mejor a alguien más, necesitarás muchas habilidades comunicativas para mantener el interés del interlocutor. Jeffrey Hall, miembro de la Universidad de Kansas, en su trabajo ¿Cuántas horas se necesitan para hacer un amigo?, descubrió que las personas requieren una cierta cantidad de tiempo para acercarse entre sí: se necesitan 50 horas para volverse conocidos cercanos, 90 para ser amigos y 200 para ser amigos cercanos.

Ideas en 5 minutos puede ayudarte a ser más sociable con algunos trucos simples.

1. No estás solo en tu inseguridad

Crees que todos te prestan atención cuando entras en una habitación. O sientes que la gente siempre juzga lo nervioso e incómodo que estás. De hecho, tendemos a sobrestimar la atención que nos prestan los demás. Darse cuenta de este hecho ayuda a ser más sociable. Así que no hay que preocuparse por lo que los otros piensen.

Los científicos llaman a esto el “efecto de reflector”: la persona siente que se destaca y toda la atención se dirige a ella, aunque en realidad no es así. En tal momento todos están ocupados en sí mismos y en lo que los demás piensan de ellos.

Resulta que muchos comparten tu inseguridad:

🟡 1 de cada 10 ha experimentado ansiedad social al menos una vez.

🟡 1 de cada 3 millennials dice que no tiene amigos cercanos.

🟡 5 de cada 10 se consideran tímidos.

🟡 A 5 de cada 10 no les gusta su apariencia. Solo el 4 % de las mujeres se consideran hermosas.

🟡 8 de cada 10 se sienten incómodos siendo el centro de atención.

A menudo pensamos que estamos más nerviosos que los demás. El problema es que juzgamos a las personas solo por su apariencia y comportamiento. Si alguien se ve tranquilo, es fácil concluir que está relajado. Pero no podemos saber cómo se siente, por lo que tales comparaciones no tienen sentido.

Siempre que ingreses en una habitación, recuerda que detrás de la tranquilidad exterior, la mayoría de las personas esconden inseguridad. Muchas de ellas experimentan incomodidad social. Esto te ayudará a relajarte un poco y reducirá el grado de ansiedad.

2. Haz pequeños gestos amistosos

Empieza por dar pequeños pasos para establecer relaciones con las personas que te rodean, ya sean extraños, vecinos, compañeros de trabajo o amigos. Podría ser contacto visual o un pequeño gesto amistoso, como un cumplido o gratitud. Sonríe, dicen que es contagioso.

Si alguien te mira directamente cuando compras en la tienda de comestibles, viajas en el vagón del metro o estás sentado en la sala de descanso de la oficina, sonríe en respuesta. La mayoría de las personas responderán de manera positiva y es probable que hagan lo mismo.

En tal situación, puedes ir más allá y saludar a la persona, iniciar una conversación, pedirle un consejo o hacerle un cumplido. Cuanto más practiques este tipo de encuentros espontáneos, tanto mayor será tu confianza para comunicarte con quienes deseas establecer contacto.

3. Inicia una conversación con algo agradable

¿Alguna vez asististe a una fiesta de mal humor porque te viste obligado a ir allí o hubo algún tipo de problema en el camino? No permitas que tu condición afecte tus interacciones con las personas. Al iniciar una conversación hablando sobre un evento negativo o estresante, estableces el tono de toda la charla.

Para mostrar gráficamente la diferencia en la percepción de información de diferentes colores emocionales, consideremos 3 situaciones: unos camareros llevan el desayuno a unas habitaciones del hotel sin ventanas para unos huéspedes que no saben qué tiempo hace afuera. Operan según 3 escenarios diferentes. ¿Quién crees que causará la mejor impresión?

🟡 El primer camarero saluda secamente al invitado: “Buenos días, te traje el desayuno”.

🟡 El segundo camarero dice alegremente: “¡Buenos días, te traje el desayuno! Parece que el clima será estupendo hoy”.

🟡 El tercer mesero dice con tristeza: “Buenos días, te traje el desayuno. Parece que el clima dejará mucho que desear hoy...”.

Como resultado, el segundo camarero que desglosa las buenas noticias al comienzo de la conversación obtendrá más propina, porque enseguida estableció un tono favorable de la charla.

Independientemente de con quién interactúes, comienza siempre de manera positiva. Antes de iniciar una conversación, piensa en 3 cosas agradables que puedas mencionar de inmediato. Esto te convertirá instantáneamente en una persona encantadora para interactuar.

4. Elige un tema de conversación

Puede que no haya un solo pensamiento en la cabeza sobre cómo comenzar una conversación. O, por el contrario, habrá tantos de ellos que será todo un desafío elegir entre tanta variedad.

Practica el interés y la curiosidad por la otra persona.

Imagina que quieres iniciar una conversación con un colega. Tú dices: “¡Hola! ¿Cómo estás?”. Y él responde: “Todo bien, aunque ayer hicimos un pequeño viaje fuera de la ciudad, así que hoy estoy un poco cansado”. Si estás acostumbrado a pensar demasiado y analizar todo, un montón de pensamientos surgirán en tu cabeza: “Oh, al parecer, este chico es mucho más sociable que yo. Pronto se dará cuenta de que yo no soy así. Y parece tener muchos amigos, a diferencia de mí. ¿Qué debo decir? No quiero parecer un fracasado”.

Este tipo de diálogo interno negativo no te ayudará a ser más extrovertido. En lugar de preocuparte por cómo hablas o por lo que los demás piensan de ti, concéntrate en conocer a la persona con la que estás hablando. Al hacer esto, tu cerebro comenzará a pensar en las siguientes preguntas para ayudar a mantener la conversación. Te volverás más hablador. Esto es lo que, por ejemplo, podrías preguntarle a ese colega:

🟡 ¿Cómo fue que decidió salir de la ciudad? ¿Era una ocasión especial? ¿O simplemente decidió relajarse con sus amigos?

🟡 ¿Con quién viajó? ¿Amigos, familia, colegas?

🟡 ¿Qué hicieron allí? ¿Cómo pasaron el tiempo?

Es este flujo de pensamientos el que se produce cuando dejamos de compararnos con el interlocutor y tratamos de conocer más sobre él. Sentimos curiosidad y las preguntas comienzan a surgir de forma natural. Piensa en lo que sucede cuando te sumerges en una película. Empiezas a hacer preguntas como “¿Por qué hizo esto la heroína?”, “¿De dónde sacó el protagonista esa carta?”.

5. Afloja el autocontrol

Desactiva la “autocensura”. Las personas suelen tener menos probabilidades de juzgar de lo que estamos acostumbrados a pensar. Tienen sus propios problemas. Simplemente disfruta de la conversación sin cuestionar un millón de veces todo lo que estás a punto de decir.

Intenta practicar la meditación. Puede parecer contradictorio hacer algo que aísle aún más. Sin embargo, realmente ayuda a “despejar” la cabeza. Siéntate, programa un cronómetro durante 15 minutos, cierra los ojos y respira lentamente con el vientre. Notarás cómo los pensamientos sobre cosas que no han ocupado tu mente durante años comenzarán a aparecer en tu cabeza; esto es normal. Toma conciencia de ellos y trata de dejarlos ir.

Estas prácticas te ayudarán a liberarte de los pensamientos obsesivos. Esto mejorará enormemente tu capacidad para estar en el momento en que estás hablando con los demás, en lugar de filtrar tus pensamientos y analizar constantemente lo que está sucediendo.

6. Equilibra la conversación

Además de hacerle preguntas al interlocutor, debes compartir información sobre ti. Sin embargo, hay que tener en cuenta que todo necesita un equilibrio. Si pasas todo el tiempo hablando de ti mismo, la otra persona se aburrirá rápidamente. Al mismo tiempo, demasiadas preguntas crearán una sensación de interrogación.

Para crear equilibrio en una conversación, usa el método IFR:

1. Inquire (pregunta)

2. Follow-up (aclaración)

3. Relate (identificación)

Por ejemplo:

1. Pregunta:

🟡 —¿Cuáles son tus planes para la noche?

🟡 —Creo que me tomaré un tiempo para leer.

2. Aclaración:

🟡 —¿Qué leerás?

🟡 —Una nueva novela policíaca del autor de “Rompecabezas”.

3. Identificación:

🟡 —¡Me encantan las historias de detectives! Tengo todos los libros de Rex Stout sobre Nero Wolfe en mi biblioteca.

Ahora puedes volver a iniciar el ciclo:

1. Pregunta:

🟡 —¿Qué te atrae de este género literario?

Siempre que escuches atentamente lo que dice la otra persona, tu curiosidad natural te ayudará a plantear más y más preguntas nuevas. Al utilizar el bucle IFR-IFR-IFR, harás que la conversación sea más interesante. De esta forma conocerás al interlocutor y, al mismo tiempo, contarás un poco sobre ti.

7. No evites la comunicación

La conducta de evitación es lo que hacemos cuando queremos deshacernos de una sensación de malestar. Si te niegas a ir a un evento sin tener motivos especiales para hacerlo, es una clara conducta de evitación. Eso interfiere con la interacción normal con otras personas.

A continuación, se muestran algunos ejemplos de conducta de evitación y formas de evitarla:

🟡 Usar el teléfono todo el tiempo. Apágalo cuando vayas a una reunión, ponlo en tu bolsillo y no lo saques hasta que te retires.

🟡 Asistir a los eventos grupales con alguien que comience una conversación con los demás primero. Ve al menos a la mitad de estas reuniones solo o con un amigo que facilite tu práctica de interacción social.

🟡 Evitar las multitudes retirándose a un lugar tranquilo. Ponte a prueba: habla con al menos 5 personas antes de irte.

Evidentemente, este comportamiento viene dictado por el miedo. Pero comienza con pequeños pasos. No intentes cambiar de la noche a la mañana. A medida que empieces a sentirte más cómodo con otras personas, ya no querrás ni necesitarás utilizar la conducta de evitación.

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