Ideas En 5 Minutos
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Cómo cuidar los cactus

Los cactus se distinguen de otros tipos de plantas de interior por su aspecto inusual. Tienen formas y tamaños variados y se adaptan perfectamente a una gran variedad de interiores.

Ideas en 5 minutos detallará cómo cuidar una de las plantas de interior más populares.

Luz

Los cactus necesitan luz solar. Muchos florecen con la luz del sol, por lo que es recomendable colocarlos en el rincón más cálido y soleado de la casa. Si tienes tu propio patio o balcón, puedes ponerlos allí durante el verano si las temperaturas no descienden por debajo de los 10 °C por la noche.

Sin embargo, no a todos los representantes de este tipo de plantas de interior les gusta tanto el sol. Los cactus forestales, como el cactus de Navidad, no toleran la luz solar intensa, sobre todo cuando las temperaturas son elevadas. Estos deben protegerse del sol por la tarde.

También hay que tener en cuenta que a cualquier cactus le puede incomodar la luz. En este caso, se volverá amarillo o se decolorará, lo que te servirá como señal de que tienes que reubicarlo. Si el cactus se estira en la dirección de la luz, debes acercarlo a la fuente de esta.

Agua

Puede parecer que los cactus, que suelen crecer en los desiertos, no necesitan un riego frecuente. Sin embargo, no es así: tienen la capacidad de sobrevivir a la sequía, pero el agua es fundamental para que crezcan con éxito.

Si tu cactus está ubicado en un lugar bastante soleado, debes regarlo cada semana, asegurándote de que la tierra tenga tiempo de secarse entre un riego y otro. De lo contrario, las raíces y la parte inferior de la planta pueden pudrirse.

Lo ideal es no utilizar agua de la llave para regar el cactus, ya que los minerales que contiene se acumularán lentamente y se depositarán en las hojas. Además, tales minerales interfieren en la ingesta de nutrientes.

En otoño e invierno hay que reducir la cantidad de riego, ya que los cactus hibernan durante estos períodos.

Tierra

La tierra para los cactus siempre debe estar bien drenada. Hay mezclas especiales que puedes comprar en la tienda, o puedes hacer la tuya propia mezclando el compost con arena para hacerlo más granuloso y menos compacto.

Para comprobar la idoneidad de la mezcla que has hecho, al regar mide el tiempo que tarda en filtrarse el agua a través de ella. Lo ideal es que se drene en un minuto. Si este proceso tarda más, hay que añadir más arena a la mezcla.

Fertilizante

Los cactus, como cualquier otra planta, necesitan una fertilización regular para impulsar su crecimiento. La mejor manera de abonarlos es con un abono bajo en nitrógeno o con una mezcla especial para cactus. La fertilización debe hacerse cada pocas semanas durante la primavera y el verano, ya que este es el período en el que comienza el crecimiento activo.

El abono solo debe añadirse a la tierra húmeda, por ejemplo, inmediatamente después del riego, ya que, de lo contrario, puede dañar las raíces del cactus.

Trasplante

Los cactus deben trasplantarse al menos una vez al año porque necesitan tierra fresca. Además, al trasplantar tendrás la oportunidad de comprobar si las raíces del cactus están dañadas.

  • Empieza regando la planta y deja que el agua se escurra. Luego sácala con cuidado de la maceta. Recuerda utilizar guantes para proteger tus manos de las espinas.
  • Utiliza un palo delgado para retirar la tierra vieja de las raíces, con cuidado de no dañarlas. En una nueva maceta, cuyo diámetro debe ser mayor que el de la maceta antigua, vierte una capa de mezcla de tierra y planta tu cactus en ella.
  • Llena la maceta con el resto de la mezcla y compáctala. Recuerda que no debes regar el cactus inmediatamente después del trasplante, ya que, de lo contrario, no podrás evitar que las raíces se pudran.
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