Cómo elegir zapatos según las características del pie

Normalmente, a la hora de elegir un nuevo par de zapatos, nos fijamos en su apariencia. Cuando se trata de unos tenis para entrenar o botines para usar todos los días, entonces intentamos elegir aquellos modelos en donde nuestros pies se sienten cómodos a la hora de probarlos. Pero ¿por qué hay ocasiones en las que puedes usar un calzado barato tranquilamente todo el día sin quitártelo, mientras que después de una hora de uso de unos costosos zapatos de diseñador te duelen los pies y se te hinchan?

En Ideas en 5 minutos te contaremos cómo elegir unos cómodos zapatos de cualquier gama de precios tomando en cuenta exclusivamente las características de tu pie.

Forma o tipo de pie

La forma del pie es muy individual. Es poco probable que tu pie izquierdo sea una copia idéntica de tu pie derecho, y eso es completamente normal. Contrariamente a la creencia popular, es imposible determinar tu carácter o saber quiénes fueron tus antepasados tomando en cuenta el largo de los dedos y la forma del pie. Pero utilizando estos parámetros será más fácil elegir unos zapatos cómodos.

Por ejemplo, si tienes un pie ancho, entonces siempre sentirás incomodidad en un zapato con punta estrecha. Y con el paso del tiempo te enfrentarás a deformaciones del pie y dedos. En este caso es mejor buscar un par adecuado seleccionado entre modelos para pies anchos.

Tipo de arco del pie

Los arcos del pie ayudan a amortizar los impactos y a adaptarse a las irregularidades en la superficie por donde se corre o camina. Se debe prestar especial atención al arco longitudinal del pie. Su altura influye en cómo el pie entra en contacto con la superficie horizontal al caminar o correr.

Existen 3 tipos de arcos longitudinales del pie:

  • Arco normal.
  • Arco bajo. Eso hace que el pie sea plano y al correr una persona se vea obligada a apretarlo.
  • Arco alto. Debido a esto, el pie no hace suficiente contacto con la superficie y no absorbe los impactos fuertes al correr.

Si no conoces tu tipo de arco, probablemente comprarás unos zapatos incómodos sin importar su precio y calidad. Para determinar tu tipo de arco, realiza esta simple prueba:

  1. Toma un recipiente y llénalo de agua. Coloca un par de hojas de papel o servilleta al lado.
  2. Quítate los calcetines y mete los pies en el recipiente. Posteriormente coloca cada pie por separado en una hoja de papel o servilleta.
  3. Retira los pies y ve las marcas. Posteriormente compáralas con la imagen superior para determinar tu tipo de arco.

Si el arco del pie es bastante alto o, por el contrario, bajo, esto crea una carga adicional en los músculos y articulaciones. Como resultado, algunas partes del pie funcionan incorrectamente, lo que puede conducir a lesiones.

Además, dependiendo de la construcción anatómica se forma el movimiento natural del pie o la pronación. De esto depende cómo el pie amortiza los impactos y trabaja con el peso del cuerpo que hace presión sobre él.

  • Al caminar, una persona con una pronación neutra primero se apoya en la superficie lateral externa del talón. Después trabajarán las partes media y central del pie, absorbiendo la carga y distribuyendo de forma correcta el peso del cuerpo. Esto corresponde al pie del centro en la imagen superior.
  • Al tener una hiperpronación, una persona primero se apoya en la superficie del talón. Después ejerce una desmesurada presión en la parte interna del pie. Como resultado, el peso del cuerpo también presiona esta zona y no se distribuye de forma proporcional. La mayor parte de la presión cae sobre los dedos índice y pulgar. Las personas que tienen un arco bajo o pie plano se enfrentan a la hiperpronación. Puedes ver su representación a la izquierda de la imagen superior.
  • Al tener hipopronación (o supinación) una persona se apoya en la superficie lateral externa del talón. El pie no entra en contacto de forma correcta con la superficie horizontal y la pierna tiene que absorber más carga. Al mismo tiempo se ejerce una presión adicional en el dedo meñique y los dedos adyacentes. El pie se inclina de lado, tal y como se muestra en la imagen superior del lado derecho.

¿Cómo determinar tu tipo de pronación? Toma cualquier zapato que hayas utilizado durante mucho tiempo y mira su suela.

Si tienes hiperpronación, entonces la parte interna de la suela estará más desgastada. Si tienes hipopronación, entonces estará desgastada la parte externa del zapato, tal y como se muestra en la fotografía superior. En el caso de las personas con una pronación neutra, la parte posterior de la plantilla se habrá desgastado uniformemente.

¿Qué es importante tomar en cuenta al elegir unos zapatos?

  • Las personas con pie plano deben darles preferencia a zapatos sin una punta estrecha para que los dedos puedan moverse libremente. Es conveniente utilizar una plantilla con una buena amortización, un soporte para el arco del pie y también taloneras. Estas son inserciones especiales ortopédicas que ayudan a distribuir correctamente la carga sobre el pie y dan una sensación de comodidad al usar los zapatos.
  • Las personas con un arco alto deben de prestar atención a los zapatos que proporcionan un apoyo adicional en el pie, arco y talón. La suela debe de ser dura y el tacón debe ampliarse en la parte inferior para aumentar la resistencia.

Juanetes o deformación de hallux del primer dedo del pie

Al tener la deformación de hallux del primer dedo aparece una visible protuberancia en el dedo gordo del pie. Entre el 23 % y el 35 % de las personas se enfrentan a este problema. Con frecuencia, se presenta en mujeres de edad avanzada. Y esto tiene mucho que ver con las peculiaridades en el diseño de los zapatos femeninos.

Para prevenir el desarrollo de este tipo de deformación, no se recomienda utilizar:

  • Zapatos con tacones altos o suelas completamente planas.
  • Zapatos con punta estrecha, debido a los cuales, el pie y los dedos se encuentran en una posición incómoda.
  • Zapatos de una talla mucho menor, debido a los cuales, el pie y los dedos se sienten apretados.

En otras palabras, si no te imaginas tu look vespertino sin tacones, entonces puedes elegir unos zapatos cómodos. Pero será mejor que los utilices solo en ocasiones especiales y durante un corto período, no de forma periódica.

Dedos en martillo

Con el paso de los años, a las personas se les pueden deformar los dedos de los pies. El dedo deformado tiene una falange flexionada. Debido a eso adquiere una forma de martillo, de ahí proviene su nombre.

Investigaciones han demostrado que tal deformación frecuentemente aparece tanto en personas con un arco elevado como en gente con pie plano. Por eso, en ambos casos los músculos de las piernas y pies funcionan incorrectamente.

Si notas tal deformación en tus pies, intenta elegir unos zapatos con bastante espacio en la parte delantera. Esto ayudará a que los dedos se desplieguen libremente y no estén unos encima de otros. Evita usar calzado con punta plana y estrecha.

Espolón

Con el paso de los años, algunas personas desarrollan fascitis plantar. Se caracteriza por un dolor en el talón, el cual es muy intenso al comenzar a caminar. Las personas con arcos alto y bajos son más propensas a padecer esta afectación.

Si te enfrentas a este problema, tienes que darles preferencia a zapatos ortopédicos especiales, además de rechazar los tacones altos y las sandalias baratas sin un soporte especial para el pie. De lo contrario, el estado de tus pies puede empeorar.

Bono: existe un pie de hombre y uno de mujer

Hasta hace poco tiempo, los zapatos de hombre y de mujer para trabajar o hacer ejercicio solo se diferenciaban en tamaño. Últimamente, al elaborar sus diseños, los fabricantes han comenzado a tener en cuenta las peculiaridades del pie de hombre y de mujer. Por ejemplo, el de las mujeres no es muy ancho y tienen la curva interior más pronunciada. Además, el dedo gordo es más pequeño. También tienen un arco del pie más elevado y, en general, la superficie de contacto del pie con la superficie del zapato es diferente.

Esto es importante de tomar en cuenta a la hora de elegir unos zapatos cómodos, especialmente si forman parte del uniforme del empleo. Las botas y botines de trabajo de mujer se caracterizan por tener un talón más estrecho en relación con una suela un poco más ancha en la punta del pie. Además, tienen un agarre más fuerte en el tobillo (los zapatos deben de imitar su contorno y curvas).

De esta forma, si estás eligiendo un par de zapatos que vas a usar con frecuencia, para entrenar o para el trabajo, opta por modelos creados para tu género o encarga un calzado a la medida a un zapatero.

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