Cómo leer un libro de modo que no olvides lo leído

A pesar de que la capacidad de la memoria del cerebro humano es de 2,5 petabytes (2,5 millones de gigabytes), a menudo olvidamos información reciente. Esto se debe a que, durante el proceso de recordar muchos detalles, solo se activa la memoria a corto plazo, la cual ayuda a retener la información durante un corto período. Básicamente, eso es lo que sucede al leer libros. Por eso olvidamos con bastante rapidez lo que leemos.

Sin embargo, tal situación puede corregirse si tienes un enfoque más consciente del proceso de lectura. Ideas en 5 minutos te dará algunos consejos sobre cómo puedes leer libros sin olvidar su contenido.

Elige bien los libros que vas a leer

En la medida de lo posible, elige libros que te parezcan interesantes y que disfrutes tener en tus manos. Tu interés por una obra te impulsará a leerla con regularidad, a no dejarla sin terminar y a comprender mejor la información.

Si tienes que leer un libro complicado de manera obligatoria, intenta buscar en él elementos que te atraigan. Quizá sirvan como punto de partida para memorizar todo el material.

Dales preferencia a los libros en papel

Según estudios, percibimos mejor lo leído si se encuentra en papel. Esto nos permite guiarnos mejor por el espacio de la obra y volver de manera más rápida a ciertos detalles para repetirlos. Es más difícil guiarse en los libros electrónicos. Además, tus ojos se cansarán más por la luz de la pantalla.

Determina tu objetivo

¿Quieres leer una historia fascinante y relajarte? ¿O deseas obtener algo importante de un libro para un trabajo? Determina tu objetivo antes de empezar a leer. De esta forma, tu cerebro podrá percibir mejor los detalles importantes, centrarse en ellos y saltarse los innecesarios. Además, al plantearte un objetivo, leerás el texto de forma más consciente y atenta.

Concéntrate en la lectura

Es mejor dedicar un tiempo determinado a la lectura de libros y deshacerte de todas las distracciones. Busca un lugar aislado, desactiva las notificaciones del teléfono y, si la habitación es ruidosa, ponte auriculares o tapones para los oídos. Además, antes de abrir el libro, intenta despejar tu mente de pensamientos extraños, dado que, al igual que los dispositivos electrónicos, pueden impedir el proceso de lectura.

Estudia la estructura del libro

Podrías recordar mejor la información si previamente le echas un vistazo al índice. Así tendrás una imagen de ella en la mente. El filósofo y pedagogo Mortimer Adler, en su obra Cómo leer un libro, recomienda que siempre te familiarices con un texto de antemano y lo estructures en tu mente antes de empezar a leerlo. Por ejemplo, puedes hacerte las siguientes preguntas: ¿De qué se trata este libro? ¿Cuántos capítulos tiene? ¿A qué debo prestar atención mientras lo leo?

Haz anotaciones y aclara lo que no entiendas

Subraya tus fragmentos favoritos, marca los puntos importantes y escribe citas para comprender mejor el texto y filtrarlo. Al leer un libro en papel, puedes dejar notas en los márgenes, subrayar ideas interesantes, poner separadores y después volver a leerlo para refrescar la memoria. A la hora de familiarizarte con un libro en forma electrónica, puedes utilizar los separadores y marcadores que proporcionan las aplicaciones.

Al leer literatura compleja, como la científica, anota los detalles que no conozcas o entiendas. Después de leer, intenta investigar un poco más sobre ellos. De este modo, obtendrás más información y percibirás mejor el material del libro.

Resume, concluye y visualiza lo leído

Resume un capítulo, una parte o el libro entero, establece paralelismos, relaciona lo nuevo con lo conocido. Responde las siguientes preguntas: ¿Qué cosas nuevas he aprendido? ¿De qué trata este capítulo y cómo continúa la idea de los anteriores? Al reflexionar y resumir la información en tu mente, sistematizarás el conocimiento y luego podrás reproducirlo más fácilmente.

Al estudiar libros complejos, también es útil recurrir a la visualización: construir diagramas y gráficos. Sin embargo, es importante no hacerlo durante la lectura, sino hasta después, para no distraerte y perderte algo importante.

Lee regularmente, pero no te obligues

La lectura nos ayuda a mejorar la memoria y estimular la actividad cerebral. Además, leer regularmente aumenta el nivel de inteligencia. Sin embargo, no vale la pena leer libros complejos que requieren mucha concentración cuando estás cansado. No te dará los resultados que quieres y puede agotarte aún más.

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