Cómo reconocer los tipos de coles

A primera vista, la col es una verdura muy simple. Pero si empiezas a enumerar solo sus variedades, puede que encuentres algunas de las que nunca has oído hablar. Cada una de estas merece especial atención por su inusual sabor y por los grandes beneficios que aporta al organismo.

Ideas en 5 minutos elaboró una guía útil sobre la col, después de la cual seguramente no tendrás dudas sobre las variedades de esta verdura y quizá quieras hacer un par de experimentos culinarios para sorprender a los miembros de la casa.

Col blanca

La col es una hortaliza cultivada por el hombre desde la antigüedad. Fue una de las primeras especies domesticadas, y se cultivaba antes del año 1000 a. C. Actualmente, la col blanca es casi el tipo más común entre todas las variedades.

  • Valor energético: 27 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerla: cruda, al vapor, en escabeche, guisada, salada, hervida, al horno y, por supuesto, agria.

Col morada

La col morada es una hortaliza que recibe su nombre por el color característico de sus hojas. Este tipo puede cambiar su tonalidad en función de la composición del suelo. La presencia de ácidos en la tierra hace que las hojas sean más rojas; en una tierra neutral se vuelve más púrpura, y en un suelo alcalino adquiere un tono amarillo verdoso.

  • Valor energético: 26 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerla: se añade a las ensaladas de forma cruda, hervida, y cuando está guisada se utiliza como guarnición.

Coliflor

La coliflor no solo se presenta en el blanco habitual, ya que también puede ser de diferentes colores. Hay variedades púrpuras, verdes y naranjas.

  • Valor energético: 23 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerla: hervida, guisada o frita. La coliflor es perfecta para hacer sopa de crema y puré de verduras.

Brócoli

El brócoli es considerado un superalimento por su rico contenido en sulforafano, que puede tener un efecto positivo en la salud.

  • Valor energético: 30,8 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerlo: frito, hervido, guisado, al vapor, añadido a sopas e incluso pasteles. Se dice que es muy beneficioso comer brócoli crudo.

Col de Saboya

La col de Saboya, también llamada col de Milán, tiene un aspecto similar al de la col blanca, pero no se convierte en papilla y mantiene su forma durante el tratamiento térmico. La hortaliza lleva el nombre de Saboya, región que combina las zonas alpinas de Italia y Francia.

  • Valor energético: 27 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerla: se utiliza para hacer guisos, sopas y platillos fritos, aunque también suele comerse cruda.

Colinabo

El colinabo recibe su nombre del alemán “nabo”, pero esta hortaliza no tiene nada que ver con los nabos, ya que sigue siendo una col. Su sabor y textura son similares a los del tallo del brócoli o al corazón de la col blanca, pero el colinabo es más suave y dulce.

  • Valor energético: 27 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerlo: se lo puede comer crudo. Además, pueden comerse tanto las hojas como el tallo, que se parece al del nabo. Es perfecto para hacer sopa de crema y para hornear, ya que se carameliza y se vuelve más dulce. Además, puede cocinarse en una freidora y al vapor.

Col de Bruselas

Las coles de Bruselas llevan ese nombre por la capital de Bélgica. Los frutos comestibles de esta hortaliza se asemejan a pequeñas cabezas de col blanca. Sin embargo, su sabor es completamente diferente.

  • Valor energético: 43 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerla: hervida, frita, al vapor o al horno.

Col china

La col china es otro pariente de la col blanca, la coliflor, el brócoli y otros tipos de coles. En realidad, es originaria de China y se difundió porque un naturalista de la dinastía Ming, Li Shizhen, la popularizó, prestándole atención a sus cualidades medicinales.

  • Valor energético: 14 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerla: puede comerse cruda, en escabeche, agria o usarla como ingrediente en platillos calientes.

Bok choy

El bok choy es un pariente cercano de la col china, y tiene muchos otros nombres, como pak choi y “oreja de caballo”. La textura de sus hojas y tallos es crujiente, y su sabor se asemeja a algo entre la col y las espinacas.

  • Valor energético: 11 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerlo: los brotes verdes pueden comerse crudos. Ten en cuenta que las hojas y los tallos se cocinan a diferente velocidad, así que no empieces a cocinarlos al mismo tiempo. Las tres formas más comunes de cocinar este tipo de col son freírla en aceite caliente, cocinarla al vapor o guisarla.

Mizuna

Mizuna es otro miembro de la familia de las coles. Tiene un sabor un poco picante, y no solo es una col deliciosa y saludable, sino también muy bonita: si decoras los platillos habituales con ella, entonces estos adquirirán un aspecto de restaurante.

  • Valor energético: 23 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerla: frecuentemente se come cruda, pero también puedes agregarla a sopas, en particular a las asiáticas, y en platillos fritos en aceite.

Romanesco

El romanesco es una col increíblemente hermosa que tiene un sabor similar al del brócoli. Es rico en vitaminas A, B, C y K, manganeso, magnesio, proteínas, fósforo, potasio y ácidos grasos omega-3. Tiene un excelente efecto sobre la salud de la piel, los ojos y el corazón.

  • Valor energético: 52 kcal por cada 100 gramos.
  • Cómo comerlo: en forma cruda puede añadirse a ensaladas, pero a menudo lo pasan a través de un tratamiento térmico: escaldado, hervido, guisado, frito o añadido a las sopas. Lo principal es no cocinarlo durante demasiado tiempo; de lo contrario, el romanesco perderá su aspecto, se volverá insípido y no será tan beneficioso.

Col rizada

La col rizada es otro tipo muy beneficioso e inusual. Por su origen, probablemente sea la más cercana al progenitor de todas las variedades: la col silvestre. Es muy rica en vitaminas y oligoelementos beneficiosos, por eso se recomienda consumirla cruda para conservar todas sus maravillosas propiedades.

  • Valor energético: 51 kcal por cada 100 g.
  • Cómo comerla: cruda, como botana. También se hierve, se fríe, se guisa, se hornea, se cuece al vapor e incluso se la utiliza para preparar licuados.
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