Por qué los empaques de café tienen una válvula redonda

Todos los aficionados al café natural saben que a menudo los empaques de café en grano poseen una válvula redonda en la parte frontal. Pero no todos los cafeteros saben para qué sirve.

Ideas en 5 minutos resolvió este enigma y quiere explicarte por qué los empaques de café tienen esa válvula.

Para qué sirve la válvula de los empaques de café

Aunque muchos de nosotros en algún momento de la vida hemos intentado percibir el aroma del café a través de esta válvula, no está ahí precisamente para eso. En realidad, es un orificio de ventilación unidireccional que permite que el producto conserve durante más tiempo su sabor y su frescura. Previene la oxidación excesiva de los granos y evita que la bolsa explote a causa de los gases acumulados.

Al tostarse, los granos de café empiezan a emitir dióxido de carbono, entre otras sustancias volátiles, y este proceso continúa durante algún tiempo. A fin de conservar el sabor y el aroma del café recién tostado, la mayoría de los productores empacan los granos inmediatamente después de que se tuesten, sin esperar a que se detenga el proceso de emisión de dióxido de carbono.

La válvula está diseñada de tal manera que permite que los gases pasen únicamente en una dirección: no deja que los olores entren en la bolsa, pero sí permite la salida del dióxido de carbono.

Qué pasaría si los empaques no tuvieran esta válvula

  • El empaque de café puede hincharse si no dispone de la válvula.
    El dióxido de carbono que emite el café puede hacer que la bolsa se hinche, que empiece a dejar pasar el aire, e incluso que explote. La válvula permite que los gases escapen del empaque y no se acumulen durante el almacenamiento, permitiendo conservar la bolsa y la frescura del café.

  • Sin la válvula, los granos de café perderían rápidamente su frescura y fragancia.
    Bastarían solamente 1 o 2 semanas para que el café perdiera su sabor y aroma.

  • El café puede echarse a perder rápidamente.
    Claro está que se puede esperar a que el café deje de emitir dióxido de carbono después del tostado y solo entonces ponerse a empacarlo. Pero en este caso, inmediatamente comenzaría el proceso de oxidación de los granos, lo cual conllevaría a que el período de caducidad del café fuera mucho menor.

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