Ideas En 5 Minutos
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6 Pasos para ayudar a revivir una orquídea

Las orquídeas pueden ser una de las plantas de interior más difíciles de mantener. Si tienes una que posee hojas amarillentas o raíces podridas y no va bien en general, no la tires, porque se puede salvar.

En Ideas en 5 minutos creamos una guía paso a paso para ayudar a todos a revivir una orquídea.

Paso 1. Inspeccionar la orquídea

Saca cuidadosamente la orquídea de su maceta actual e inspecciónala. Debes buscar raíces verdes y blancas. Incluso si no le quedan hojas, las raíces pueden hacer la fotosíntesis. Absorben los nutrientes del agua y del aire, lo que puede ayudar a la planta a revivir.

Paso 2. Poner la orquídea en un recipiente con musgo

Tener musgo plantado junto con la orquídea es una excelente manera de evitar que se formen hongos en las raíces. Al mismo tiempo, ayudará a la planta a mantener la cantidad adecuada de humedad. Para añadir el musgo, sigue estos pasos:

  1. Consigue un recipiente o un frasco que sea más alto y aproximadamente del mismo ancho que la maceta en la que ya está la orquídea.
  2. Echa una pequeña cantidad de agua filtrada (por ósmosis inversa) en el recipiente.
  3. Llénalo con 5-7 cm de musgo vivo.
  4. A continuación, utiliza unas tijeras desinfectadas para cortar todas las raíces secas y coloca la orquídea sobre el musgo. No la entierres, porque eso puede provocar daños en las raíces.
  5. Pon el recipiente en una ventana que reciba una buena cantidad de luz solar. Al cabo de un par de semanas, los nuevos brotes empezarán a crecer a partir de la orquídea vieja.

    ⚠️Siempre desinfecta las herramientas antes de cortar la orquídea. Si no están limpias, pueden transmitir enfermedades.

Paso 3. Replantar los brotes de orquídeas

Al cabo de un par de semanas, debería crecer una nueva orquídea a partir de la vieja. Cuando a la nueva le empiecen a salir hojas y raíces, sepárala de la otra.

  1. Toma un recipiente más pequeño o un tazón.
  2. Echa una pequeña cantidad de agua filtrada (por ósmosis inversa) en el fondo del recipiente.
  3. Llénalo con musgo vivo.
  4. Pon la nueva orquídea en el recipiente y espera un tiempo para que le empiecen a crecer hojas y raíces.

Paso 4. Plantar la orquídea en una maceta

Una vez transcurrido un tiempo, la nueva orquídea desarrollará buenas raíces, las cuales deben ser firmes al tacto y de color verde o blanco. La planta en sí debe tener hojas verdes. A continuación, consigue un sustrato especial para orquídeas. Este suele estar compuesto por astillas de madera o musgo. Ponlo en una maceta que tenga un buen drenaje y un diámetro de entre 10 y 15 centímetros. Después de plantar la orquídea, asegúrate de regarla cada semana con agua destilada.

⚠️ No utilices agua del grifo, ya que tiene una cantidad excesiva de cloro.

Paso 5. Ubicar la orquídea

La orquídea debe recibir luz solar indirecta, por lo que colocarla cerca de las ventanas orientadas al este sería lo ideal. O puedes ubicarla en un lado orientado al oeste, más lejos de la ventana, sobre una mesa o un estante. No la pongas en una ventana orientada al norte porque no recibirá suficiente luz solar.

Paso 6. Establecer la temperatura adecuada

Las orquídeas son plantas tropicales que viven a una temperatura constante sin demasiadas fluctuaciones durante todo el año: necesitan una temperatura estable para prosperar. Durante el día debe ser de unos 24 °C, y por la noche de 18 °C. La máxima no debe exceder los 32 °C, y la más baja que pueden tolerar es de −1 °C.

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